Un esfuerzo internacional sin precedentes ha rastreado los movimientos de más de 100 especies de grandes animales marinos, identificando las regiones más críticas de los océanos para su conservación. El proyecto, respaldado por la ONU y liderado por la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI), incluyó a casi 400 científicos de más de 50 países, utilizando etiquetas de seguimiento y análisis de datos para elaborar un mapa global de las zonas más relevantes para la megafauna marina.
La investigación, publicada en Science, muestra que las Áreas Marinas Protegidas (AMP) actuales cubren apenas el 8% de la superficie oceánica. El nuevo mapa revela que muchas de las rutas migratorias y zonas de alimentación clave de tiburones, ballenas, tortugas y focas quedan fuera de estas áreas protegidas, lo que limita su efectividad ante amenazas como la pesca, el tráfico marítimo y la contaminación.
El estudio concluye que para alcanzar los objetivos del Tratado de Alta Mar de la ONU —que pretende ampliar la protección marina al 30% de los océanos— será necesario priorizar las zonas de mayor uso por estas especies y complementar las AMP con estrategias de mitigación, como regulaciones de pesca adaptativas, nuevas rutas marítimas y tecnologías para reducir la captura accidental.
Según los autores, identificar y proteger estos corredores ecológicos es crucial no solo para detener la pérdida de biodiversidad, sino también para asegurar el funcionamiento saludable de los ecosistemas marinos. El análisis destaca que las zonas más utilizadas por la megafauna suelen coincidir con regiones donde las amenazas humanas son más intensas, por lo que el monitoreo y la cooperación internacional serán fundamentales en la próxima década.
El proyecto MegaMove, coordinado por la profesora Ana Sequeira y el equipo del WHOI, demuestra que la colaboración científica global y el acceso abierto a los datos son esenciales para avanzar en la conservación de los océanos. Los investigadores subrayan que aún es necesario mejorar los modelos y estrategias de gestión, ya que incluso con la protección del 30% de los océanos, muchas especies seguirán enfrentando riesgos si no se abordan las amenazas externas de manera integral.
Fuente: Science