Después de más de un mes de parálisis institucional, el Senado de Estados Unidos alcanzó un acuerdo para reabrir el gobierno federal y restablecer la financiación a las agencias afectadas. La votación, realizada el domingo por la noche, marca un paso decisivo hacia el final del cierre más largo en la historia del país.
El pacto fue aprobado tras intensas negociaciones entre senadores demócratas y republicanos, que lograron superar el bloqueo legislativo que mantenía a cientos de miles de empleados sin salario y había interrumpido servicios esenciales en todo el país. Aunque el texto aún debe ser votado en la Cámara de Representantes, el acuerdo abre la puerta a una resolución definitiva esta misma semana.
El cierre, iniciado el 1 de octubre, dejó sin fondos a numerosos programas sociales, suspendió subsidios alimentarios y provocó miles de cancelaciones de vuelos por falta de personal en aeropuertos. La reapertura supondrá un alivio para millones de ciudadanos y para una economía que comenzaba a resentirse por la falta de actividad federal.
El nuevo acuerdo extiende la financiación gubernamental hasta el 30 de enero, ofreciendo un respiro temporal mientras el Congreso debate un plan a largo plazo para estabilizar el presupuesto. Sin embargo, la medida no resuelve de fondo las disputas sobre gasto social, deuda y política fiscal que enfrentan a demócratas y republicanos.
Entre las disposiciones incluidas se encuentra la reanudación del programa de asistencia alimentaria SNAP hasta septiembre de 2026, además de una cláusula que impide despidos masivos de empleados federales durante los próximos meses. Aun así, el texto no limita la capacidad del presidente Donald Trump para imponer recortes futuros, lo que ha generado críticas en parte del Partido Demócrata.
“Nos hubiera gustado lograr un acuerdo más amplio, pero era urgente poner fin al sufrimiento de miles de familias”, declaró el senador Dick Durbin, segundo demócrata de mayor rango en la cámara. “El país necesitaba un respiro”.
La noticia fue recibida con optimismo por los mercados. Las acciones estadounidenses abrieron al alza el lunes, impulsadas por la expectativa de una reapertura inmediata. Analistas prevén que, si los vuelos y servicios públicos se normalizan antes del feriado de Acción de Gracias, el impacto económico del cierre podría ser limitado.
El acuerdo fue impulsado por un grupo de senadores moderados de ambos partidos, entre ellos Maggie Hassan, Jeanne Shaheen y Angus King, quienes actuaron como mediadores en los últimos días. Su propuesta, descrita por la Casa Blanca como un “avance positivo”, podría ser votada por la Cámara de Representantes en las próximas horas.
Si la medida es aprobada, el presidente Trump deberá promulgarla antes del viernes para evitar que la crisis se prolongue otro fin de semana. De no hacerlo, el país enfrentaría nuevas interrupciones en servicios básicos y un mayor riesgo de contracción económica en el último trimestre del año.
“La larga pesadilla nacional está llegando a su fin”, afirmó el presidente de la Cámara, Mike Johnson, al confirmar que buscará una votación rápida. Pero muchos en Washington advierten que este cierre, el más largo de la historia estadounidense, dejará una cicatriz política profunda y una lección clara sobre los costos de la polarización.
Fuente: Reuters