A pocos kilómetros de la isla malasia de Langkawi, las autoridades de Malasia y Tailandia continúan la búsqueda de decenas de desaparecidos tras el naufragio de una embarcación que transportaba migrantes rohingya desde Myanmar.
Hasta el momento, once cuerpos han sido recuperados —entre ellos dos menores— y trece personas han sido rescatadas con vida. Se estima que unas setenta viajaban a bordo cuando el barco se hundió cerca de la frontera marítima entre ambos países.
Según la Agencia Marítima de Malasia, la embarcación habría zarpado hace unas dos semanas desde la frontera entre Myanmar y Bangladesh, con personas que huían de la persecución y la pobreza en el estado de Rakhine. Parte de los pasajeros, indicaron, se transfirieron a otro barco días antes del accidente, lo que complica las tareas de localización.
Los equipos de rescate de ambos países han desplegado patrullas marítimas y aeronaves para ampliar el operativo, que podría extenderse durante varios días. “Estamos trabajando en coordinación con las autoridades tailandesas y compartiendo información en tiempo real”, señaló Romli Mustafa, director regional de la agencia marítima en Kedah y Perlis.
Tailandia confirmó que entre las víctimas hay dos niños y dos mujeres con tarjetas de refugiado rohingya. En la zona del siniestro, las corrientes marinas y el mal tiempo dificultan el trabajo de los equipos de búsqueda.
El éxodo de los rohingya, una minoría musulmana perseguida en Myanmar, se ha intensificado en los últimos años. Muchos intentan llegar a Malasia o Indonesia tras soportar duras condiciones en los campos de refugiados de Bangladesh. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), más de 5.000 rohingyas han emprendido viajes por mar en lo que va de 2025 y al menos 600 han muerto o desaparecido.
La tragedia frente a Langkawi vuelve a poner de relieve la falta de rutas seguras y de coordinación regional para atender una de las crisis humanitarias más prolongadas del sudeste asiático.
Fuente: Reuters