Un terremoto de magnitud 3,1 sacudió la provincia de Granada en la madrugada de este viernes, con epicentro localizado en el municipio de Santa Fe. El seísmo, de carácter superficial, fue registrado por el Instituto Geográfico Nacional a las 03:33 horas y despertó a numerosos vecinos de la zona.
El epicentro se situó en el noroeste de Santa Fe y a 0 kilómetros de profundidad, lo que explica que el temblor se sintiera con fuerza a pesar de su magnitud moderada. Según el IGN, este tipo de terremotos superficiales se perciben de forma más intensa por la población cercana.
El movimiento sísmico se notó en buena parte del área metropolitana de Granada, incluyendo municipios como Atarfe, Maracena, Armilla, Cúllar Vega, Chauchina, La Zubia y Fuente Vaqueros, entre otros. En total, se reportaron sensaciones en varias decenas de localidades.
Por el momento, no se han registrado daños materiales ni personales. Sin embargo, el seísmo generó inquietud en algunas poblaciones, especialmente en Santa Fe, donde varios vecinos informaron haber sido despertados por el temblor.
Granada es una de las provincias con mayor actividad sísmica de la península ibérica debido al choque entre las placas tectónicas africana y euroasiática. El área de Santa Fe y Atarfe, en particular, ha sido escenario de numerosos movimientos de tierra en las últimas décadas.
En enero de 2021, un enjambre sísmico en esta misma zona llegó a registrar terremotos de hasta magnitud 4,4, causando daños leves en viviendas y gran preocupación entre los habitantes. El recuerdo de aquellos episodios aumenta la sensibilidad de la población ante cada nuevo temblor.
Los expertos recuerdan que la provincia de Granada experimenta cada año miles de movimientos sísmicos, en su mayoría de baja intensidad. Aunque pocos son perceptibles, se trata de una zona en la que los terremotos forman parte del paisaje natural.
El Instituto Geográfico Nacional mantiene activa la vigilancia y recomienda a la ciudadanía seguir las indicaciones de Protección Civil en caso de futuros temblores. El último sismo, aunque sin consecuencias graves, es un recordatorio de la vulnerabilidad sísmica de la región.