El cambio climático no solo está derritiendo glaciares o cambiando paisajes, también está desincronizando los relojes biológicos de los animales. Un estudio de la Universidad Case Western Reserve descubrió algo curioso con las ranas arbóreas grises, empiezan a prepararse para el invierno guiándose por cuánto dura el día, aunque afuera todavía haga calor.
Los científicos se dieron cuenta de que estos bichos activan sus reservas de energía antes de tiempo, como si el invierno ya estuviera encima. Ese comportamiento que antes les salvaba la vida ahora podría jugarles en contra en un clima que ya no es lo que era.
El equipo hizo algo inteligente, manipularon la cantidad de luz que recibían los renacuajos y las ranas jóvenes, pero dejaron la temperatura igual. Las que vivieron con días más cortos acumularon hasta catorce veces más glucógeno que las demás. El hígado se les agrandó tres o cuatro veces, preparándose para un frío que en realidad no hacía falta.
Esto tiene un nombre, "trampa ecológica". Pasa cuando una señal natural que siempre fue confiable deja de serlo. En este caso, los días más cortos les están diciendo a las ranas que guarden energía para un invierno que llega tarde o que ni siquiera llega con la misma intensidad de antes.
Michael Benard, el profesor de biología que lideró el estudio, explicó que muchas especies usan la duración del día como brújula para regular su comportamiento. "Si la temperatura ya no coincide con esas señales, pueden prepararse demasiado pronto y sufrir las consecuencias", comentó.
El estudio también mostró que estas ranas crecieron menos y comieron con menor frecuencia al desviar toda su energía hacia acumular glucógeno. Si las condiciones cálidas se mantienen, esa estrategia les puede reducir bastante la capacidad de competir y reproducirse.
Aunque las ranas arbóreas grises son comunes en Estados Unidos y están bien distribuidas, los investigadores advierten que otras especies con territorios más chicos podrían no tener tanta suerte para adaptarse. Lo que les pasa ahora a estos anfibios puede ser un adelanto de lo que le va a pasar a muchos otros animales que dependen del ritmo natural del Sol.
La investigación salió publicada en el Journal of Animal Ecology y demuestra algo importante, el cambio climático no solo calienta el planeta, también confunde las señales biológicas que durante miles de años guiaron la vida en la Tierra.