Investigadores de la Universidad de Münster y del Instituto Fraunhofer han calculado el impacto que tendrá la fabricación de baterías en Europa durante las próximas décadas. Hoy el consumo anual para producir celdas ronda los 3,5 TWh, pero en 2050 podría escalar hasta los 250 TWh.
La cifra se refiere únicamente a la producción industrial, a la que se sumarán entre 200 y 250 TWh adicionales derivados de la carga de millones de vehículos eléctricos y de las pérdidas de eficiencia en el almacenamiento energético. En conjunto, el sistema eléctrico europeo deberá afrontar un desafío sin precedentes.
El estudio explica que alcanzar estos niveles de consumo exigirá fuertes inversiones en generación renovable, infraestructura de redes y nuevas tecnologías. Sin ese refuerzo, el objetivo de independencia energética quedará comprometido.
Los investigadores remarcan que el reciclaje de baterías puede ser decisivo. A partir de 2050, con un sistema de recuperación bien desarrollado, la demanda energética se reduciría entre un 33 y un 46 por ciento, lo que aliviaría la presión sobre la red.
Sin embargo, Europa apenas cuenta hoy con instalaciones a gran escala para reciclar baterías. El informe insta a implementar regulaciones claras y a fomentar inversiones que garanticen una cadena de suministro sostenible en el largo plazo.
Fuente: University of Münster