Las importaciones de electricidad desde Colombia registraron un fuerte aumento en septiembre de 2025, cuando Ecuador entró en la temporada de menores lluvias. Entre el 1 y el 10 de septiembre el promedio de compras fue de 201 megavatios, con picos de hasta 450 megavatios, el máximo permitido.
Este nivel de importaciones es mucho mayor que en agosto, cuando se adquirieron en promedio apenas 44 megavatios. El cambio marca una estrategia más activa para garantizar el suministro eléctrico en el país durante el estiaje.
Expertos vinculan las importaciones al cuidado del embalse de Mazar
El presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos, Diego Morales, explicó que Ecuador recurre a la electricidad colombiana en horas puntuales para evitar que se agoten las reservas del embalse de Mazar. Este recurso abastece a tres hidroeléctricas —Mazar, Paute y Sopladora— que juntas cubren hasta el 41% de la demanda media nacional.
Según Morales, la estrategia consiste en mantener el embalse lo más lleno posible para enfrentar los meses críticos de octubre y noviembre, cuando el estiaje será más severo y la generación hidroeléctrica tendrá limitaciones.
El papel del Gobierno y la versión oficial sobre los precios
La ministra de Energía, Inés Manzano, había asegurado en julio que Ecuador no necesitaría importar electricidad en septiembre. Sin embargo, las compras se incrementaron en este mes. El Gobierno sostiene que la decisión responde a los precios convenientes de la energía colombiana.
En paralelo, el país ha sumado nueva capacidad de generación interna: 204 megavatios de Toachi Pilatón, 20 megavatios de El Descanso, 14 megavatios de Termogas Machala y tres barcazas que aportan en conjunto 300 megavatios. Además, se contrató otra barcaza de 230 megavatios por dos años.
El mayor desafío llegará en octubre y noviembre con el estiaje
Aunque todavía hay lluvias, su nivel ha disminuido en el Austro, la zona donde se ubica el embalse de Mazar. El caudal que ingresaba en julio de 2025 era de 280,6 metros cúbicos por segundo, pero bajó a 98 en agosto y a 77 en septiembre. Aun así, los registros son mejores que en 2024, cuando en estas fechas apenas llegaban a 19,5.
El embalse de Mazar está actualmente en su nivel máximo, a 2.153 metros sobre el nivel del mar, con reservas de agua suficientes para un mes o 45 días durante el estiaje. El verdadero reto será mantener esas reservas hacia finales de año, cuando se prevé la etapa más dura.
El Gobierno también ha sumado una barcaza de 99 megavatios que ya se encuentra en costas ecuatorianas y entrará en operación en el último trimestre de 2025 como parte de la estrategia de respaldo energético.