Francia y Arabia Saudita impulsan una cumbre internacional en la sede de Naciones Unidas en Nueva York con el objetivo de dar un paso formal hacia el reconocimiento del Estado palestino. La reunión se desarrolla en paralelo a la Asamblea General, en un contexto marcado por la guerra en Gaza y la presión internacional para reactivar la solución de dos Estados.
El encuentro busca dar un respaldo político y simbólico a los palestinos, cuyas esperanzas de contar con un Estado se han visto frustradas tras décadas de negociaciones fallidas y con un escenario actual dominado por la violencia. La iniciativa pretende enviar una señal clara de compromiso internacional frente a un conflicto que acumula más de 65.000 muertos en Gaza, según cifras locales.
Gran Bretaña, Canadá, Australia y Portugal anunciaron en vísperas de la cumbre que reconocen oficialmente a Palestina. Francia y al menos otros cinco países europeos se sumarán durante el evento, en un movimiento que cambia el equilibrio diplomático dentro de la Unión Europea, donde hasta ahora los reconocimientos eran impulsados sobre todo por naciones más pequeñas.
Sin embargo, Alemania e Italia mantienen sus reservas. Berlín insiste en que el reconocimiento debería ser el punto final de un proceso político negociado y no un paso unilateral, mientras Roma considera que hacerlo en este momento podría resultar “contraproducente”. Rusia, por su parte, reiteró que la creación de un Estado palestino sigue siendo la única vía viable para resolver el conflicto.
Israel y Estados Unidos han decidido boicotear la cumbre. El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, calificó el evento como un “circo” que, a su juicio, solo servirá para alimentar falsas expectativas. Washington se alineó con Tel Aviv al señalar que reconocer a Palestina sin un acuerdo directo podría dañar los esfuerzos de paz y aumentar la tensión en la región.
El primer ministro Benjamín Netanyahu advirtió que no habrá un Estado palestino mientras Hamás exista y sugirió que Israel podría responder con la anexión de partes de Cisjordania. Funcionarios israelíes confirmaron que también se estudian sanciones bilaterales contra Francia, lo que elevaría aún más el nivel de fricción diplomática.
Los Emiratos Árabes Unidos expresaron su preocupación ante la posibilidad de anexiones, recordando que una medida de ese tipo minaría el espíritu de los Acuerdos de Abraham de 2020. Washington también advirtió a sus aliados europeos sobre las posibles repercusiones de tomar medidas que Israel considere hostiles.
En Gaza, desplazados como Nabeel Jaber expresaron dudas sobre el impacto real del reconocimiento: “Aunque Francia, Canadá o Australia reconozcan a Palestina, no habrá presión suficiente sobre Israel para devolvernos nuestros derechos”, afirmó mientras huía de los bombardeos en la ciudad de Gaza.
En Tel Aviv, israelíes como Tamara Raveh, estudiante de cine de 25 años, rechazan la iniciativa: “Les hemos ofrecido la paz cinco veces y nunca aceptaron. ¿Por qué deberíamos confiar ahora en quienes atacan a nuestra gente?”. Estas posiciones reflejan el profundo escepticismo que existe a ambos lados del conflicto.
Para Francia y Arabia Saudita, la cumbre es una apuesta diplomática de alto riesgo. Aunque el reconocimiento tiene un valor simbólico, la falta de consenso entre los actores clave y la negativa de Israel y Estados Unidos subrayan que el camino hacia la solución de dos Estados sigue bloqueado. La ONU busca al menos mantener vivo un debate que muchos consideran en peligro de desaparecer.
Fuente: Reuters