Google ha dado un paso decisivo en su estrategia climática global al firmar su mayor acuerdo de eliminación de carbono con la startup brasileña Mombak. El proyecto financiará la restauración de extensas áreas degradadas del Amazonas, una región clave para la regulación del clima y la captura natural de dióxido de carbono.
El acuerdo incluye la compra de 200.000 toneladas métricas de compensaciones de carbono, lo que representa cuatro veces el volumen del contrato piloto firmado en 2024. Con ello, la compañía busca reducir el impacto ambiental derivado del enorme consumo energético de sus centros de datos dedicados a la inteligencia artificial.
Aunque no se revelaron cifras oficiales, fuentes del sector estiman que se trata de uno de los contratos más grandes firmados por una empresa tecnológica en materia de compensación climática, y una señal de confianza en el potencial de Brasil como líder en reforestación tropical.
Una alianza para restaurar la selva amazónica
El proyecto de Mombak se centra en transformar pastizales degradados en nuevos bosques amazónicos, combinando reforestación natural con tecnología de monitoreo satelital para medir el crecimiento y la absorción de carbono. Cada hectárea recuperada no solo captura CO₂, sino que también protege la biodiversidad y genera empleo en comunidades rurales.
“La tecnología más segura para reducir el carbono en la atmósfera sigue siendo la fotosíntesis”, explicó Randy Spock, jefe de créditos de carbono de Google. Con esta alianza, la empresa apuesta por soluciones basadas en la naturaleza, que ofrecen resultados tangibles frente a las tecnologías aún experimentales de captura directa de aire.
Brasil, anfitrión de la próxima cumbre climática COP30 en Belém, se posiciona así como un punto central en la lucha global contra la deforestación. Las autoridades del país buscan convertir estos proyectos en modelos de desarrollo sostenible y fuente de ingresos climáticamente responsables.
El impulso a la reforestación llega además en un momento en que los mercados internacionales de carbono enfrentan presiones para garantizar la integridad de sus créditos, tras denuncias de fraudes en programas REDD de protección forestal.
El nuevo mercado del carbono y los retos de credibilidad
Google se ha mantenido al margen de los créditos REDD tradicionales, prefiriendo proyectos que demuestren adicionalidad, transparencia y beneficios comunitarios verificables. En este sentido, Mombak ha sido reconocida por la coalición Symbiosis —formada por Google, Meta, Microsoft y otras firmas tecnológicas— como el primer proveedor que cumple sus estándares más exigentes.
La Symbiosis Coalition, creada para impulsar proyectos creíbles de eliminación de carbono, ha prometido adquirir más de 20 millones de toneladas de compensaciones naturales de alta calidad antes de 2030. El modelo busca elevar el nivel del mercado, priorizando proyectos con beneficios ecológicos duraderos y trazabilidad científica.
Gabriel Silva, cofundador y director ejecutivo de Mombak, destacó que el acuerdo con Google representa una validación internacional del trabajo de las startups climáticas latinoamericanas. “Estamos demostrando que Brasil puede liderar la economía del carbono con transparencia y resultados reales”, señaló.
Sin embargo, el auge de la demanda por créditos de alta calidad ha disparado los precios. Mientras los proyectos tradicionales se venden por menos de 10 dólares por tonelada, los de reforestación rigurosa alcanzan valores de entre 50 y 100 dólares, reflejando la escasez de iniciativas verificables en el mercado global.
Para Google, este acuerdo refuerza su compromiso de alcanzar cero emisiones netas en toda su cadena operativa antes de 2030. La compañía considera que las soluciones naturales serán esenciales para equilibrar las emisiones inevitables de sus operaciones digitales y su infraestructura de inteligencia artificial.
La alianza con Mombak marca un punto de inflexión para la colaboración entre tecnología y naturaleza. A medida que las grandes corporaciones buscan neutralizar su huella ambiental, los bosques del Amazonas emergen como el mayor activo ecológico del planeta y una oportunidad para redefinir el papel de las empresas en la acción climática global.