Un equipo del Institut de Ciències del Mar del CSIC ha detectado una disminución drástica y sostenida de los virus marinos en el Mediterráneo occidental durante los últimos veinte años. El hallazgo se apoya en los registros del Observatorio Microbiano de la Bahía de Blanes, la serie temporal más larga conocida sobre estos organismos en ecosistemas marinos.
Los datos indican que desde 2011 la abundancia de virus en el agua de mar ha caído de forma continua, coincidiendo con un incremento de la temperatura y una reducción de nutrientes y biomasa de fitoplancton. Los científicos relacionan este fenómeno con un proceso de oligotrofización que está transformando el Mediterráneo en un entorno más transparente, cálido y menos productivo.
“Lo que observamos es una señal inequívoca de cómo el cambio climático está reconfigurando incluso las comunidades microbianas más pequeñas, esenciales para el equilibrio oceánico”, explicó Xabier López-Alforja, autor principal del estudio. Los virus marinos, recordó, cumplen un papel crucial en el reciclaje de nutrientes y en el transporte de carbono hacia las profundidades marinas.
El Observatorio de Blanes lleva más de dos décadas tomando muestras mensuales de agua superficial, lo que ha permitido identificar tendencias a largo plazo en microorganismos y variables ambientales. Gracias a este esfuerzo sostenido, el equipo ha podido analizar la evolución del ecosistema con un nivel de detalle sin precedentes en el Mediterráneo.
Para interpretar la complejidad de los datos, los investigadores emplearon Modelos Mixtos Aditivos Generalizados y redes neuronales. Estas herramientas revelaron patrones invisibles en observaciones a corto plazo, permitiendo entender cómo responden los virus al calentamiento progresivo y a la pérdida de nutrientes.
“Si los virus disminuyen, cambia la manera en que circulan los nutrientes y se recicla la materia orgánica”, señaló Dolors Vaqué, coautora del estudio. Según explicó, esa alteración puede reducir la productividad marina y afectar a toda la cadena trófica, desde el fitoplancton hasta las especies comerciales de peces.
Los autores advierten que este descenso podría tener consecuencias ecológicas y económicas. La menor presencia de virus podría acelerar la pérdida de productividad en zonas costeras y alterar el equilibrio de ecosistemas de los que depende buena parte de la pesca mediterránea.
El equipo del CSIC continúa analizando el material genético de los virus recolectados para determinar si su reducción numérica se refleja también en su diversidad genética. Los resultados preliminares confirman una tendencia generalizada en toda la cuenca mediterránea, los virus marinos están desapareciendo, y con ellos, parte de la base invisible que sostiene la vida en el océano.