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Las grasas revelan cómo sobreviven los microorganismos en los ambientes más extremos del océano

Un estudio del MARUM de la Universidad de Bremen identifica biomarcadores lipídicos que revelan cómo los microbios logran sobrevivir en ecosistemas marinos casi imposibles para la vida

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Muestra de lodo serpentinítico azul extraída de un volcán de lodo submarino
Lodo serpentinítico azul obtenido de un volcán de lodo en el fondo marino. Las muestras se analizan para entender cómo sobreviven los microorganismos en condiciones extremas. Créditos: Equipo de Ciencia de la Expedición SO292/2.

Un equipo del MARUM, el Centro de Ciencias Ambientales Marinas de la Universidad de Bremen, ha descubierto cómo ciertos microorganismos logran sobrevivir en ecosistemas submarinos con condiciones químicas extremas. Mediante el análisis de grasas presentes en lodos serpentiníticos, los científicos identificaron las huellas metabólicas de microbios que prosperan en entornos con un pH de 12, uno de los más altos conocidos en el océano.

Las muestras fueron recolectadas en 2022 durante la expedición del buque de investigación Sonne, que exploró volcanes de lodo desconocidos en el antearco de las Marianas. En estos depósitos, los investigadores encontraron evidencias de actividad microbiana donde las condiciones dificultan incluso la detección de ADN, lo que convierte a los lípidos en una herramienta clave para rastrear vida.

Los resultados muestran que las grasas pueden actuar como biomarcadores fiables para distinguir entre comunidades vivas y fósiles, ofreciendo una nueva ventana para estudiar la vida en condiciones extremas del fondo marino.

Grasas que cuentan la historia de la vida en los límites del océano

Según el investigador Palash Kumawat, autor principal del estudio, estos biomarcadores permitieron descifrar las estrategias de supervivencia de microbios que metabolizan metano y sulfato en entornos con muy poca biomasa. En lugar de depender del carbono orgánico, estos organismos obtienen energía de minerales y gases como el hidrógeno y el dióxido de carbono, produciendo metano, un potente gas de efecto invernadero.

La geoquímica Florence Schubotz destacó que el hallazgo demuestra que la vida puede adaptarse incluso a condiciones casi imposibles. Estas observaciones, añadió, podrían aportar pistas sobre cómo surgió la vida primigenia en la Tierra, y tal vez sobre cómo podría existir en otros planetas con entornos igualmente extremos.

El estudio forma parte del Clúster de Excelencia “El fondo oceánico, la interfaz inexplorada de la Tierra”, que busca comprender cómo las interacciones entre procesos biológicos, geológicos y químicos en el fondo marino influyen en el ciclo global del carbono y en el clima del planeta.

Los investigadores planean ahora cultivar los microorganismos detectados para analizar sus preferencias nutricionales y comprobar si las adaptaciones observadas podrían replicarse en laboratorio. Los resultados reafirman una idea clave en la biología moderna, incluso en los lugares más inhóspitos del planeta, la vida siempre encuentra una manera de persistir.

Preguntas frecuentes

¿Qué descubrieron los investigadores del MARUM?

Hallaron grasas que actúan como biomarcadores y revelan cómo sobreviven microbios en ambientes oceánicos extremos.

¿Dónde se tomaron las muestras del estudio?

En volcanes de lodo del antearco de las Marianas, una zona del Pacífico con sedimentos de pH extremadamente alto.

¿Por qué las grasas son clave para estudiar estos microbios?

Porque permiten detectar vida donde el ADN se degrada, distinguiendo entre comunidades vivas y fósiles.

¿Qué implicaciones tiene este hallazgo?

Sugiere cómo pudo surgir la vida en la Tierra y orienta la búsqueda de organismos en planetas con condiciones extremas.

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