Un informe de derechos humanos de la ONU concluyó que la represión en Corea del Norte se ha intensificado desde 2014, con mayor vigilancia, un uso extendido de trabajos forzados y un aumento en la aplicación de la pena de muerte. El documento describe a la nación como el país más restrictivo del planeta.
El reporte se basa en más de 300 entrevistas a testigos y víctimas que huyeron del régimen y relataron la creciente erosión de las libertades en todos los ámbitos de la vida. Según los investigadores, el control estatal se apoya ahora en tecnologías de vigilancia más sofisticadas que permiten un monitoreo constante de la población.
La ONU subrayó que los castigos se han vuelto cada vez más severos. Entre ellos, se menciona la introducción de la pena de muerte por delitos como compartir series de televisión extranjeras, en un intento de frenar la influencia cultural del exterior y reforzar el aislamiento del país.
El informe, de 14 páginas, señala que “ninguna otra población está sometida a tales restricciones en el mundo actual”. La conclusión recuerda al histórico documento publicado en 2014 que acusaba al régimen norcoreano de cometer crímenes de lesa humanidad.
Corea del Norte rechazó el contenido del informe y negó su validez. La misión diplomática en Ginebra y la embajada en Londres declinaron responder a las solicitudes de comentario de los investigadores, limitándose a descalificar la resolución que autorizó la revisión.
Pese al panorama descrito, los investigadores reconocieron algunas mejoras limitadas, como una disminución de la violencia ejercida por los guardias en centros de detención y la promulgación de leyes que, al menos en el papel, refuerzan garantías de juicio justo.
Para la ONU, estas excepciones no cambian el cuadro general: Corea del Norte continúa siendo un Estado que restringe de manera extrema los derechos básicos de su población y que refuerza su control con métodos cada vez más duros y punitivos.
Fuente: Reuters