Un equipo de ingenieros de la Universidad de Virginia desarrolló una técnica innovadora para construir robots blandos que pueden desplazarse sobre el agua. Inspirados en insectos acuáticos como los zapateros, estos prototipos representan un avance en la robótica bioinspirada y en el uso de materiales ultrafinos.
La investigación, publicada en la revista Science Advances, está dirigida por el profesor Baoxing Xu. El grupo presentó HydroSpread, un método que permite fabricar láminas flexibles directamente sobre la superficie del agua, evitando los fallos que ocurrían cuando las películas se producían en vidrio y luego se transferían.
El proceso se basa en extender gotas de polímero líquido que forman láminas uniformes sobre el agua. Estas láminas pueden ser talladas con láser en patrones complejos como círculos, tiras o logotipos. Al calentar el material, las capas se doblan o comba, generando el movimiento controlado de los dispositivos.
Gracias a este enfoque, los investigadores construyeron dos prototipos. El primero, HydroFlexor, se desplaza utilizando movimientos de remo similares a los de las aletas. El segundo, HydroBuckler, avanza con patas plegables que imitan el andar de los insectos que caminan sobre estanques.
En el laboratorio, ambos prototipos fueron alimentados con un calentador infrarrojo. Al alternar ciclos de calor, los robots pudieron cambiar su velocidad, girar y mantener un movimiento repetible. Futuras versiones podrían responder a la luz solar, a campos magnéticos o a calentadores integrados para lograr autonomía.
“Fabricar la película directamente sobre el líquido nos brinda un nivel de integración y precisión sin precedentes”, explicó Xu. Según el investigador, este método reduce los fallos y abre posibilidades para crear dispositivos más resistentes y versátiles.
La importancia de HydroSpread va más allá de la robótica blanda. La técnica puede aplicarse a sensores médicos portátiles, electrónica flexible y monitores ambientales, áreas donde los materiales rígidos tradicionales resultan ineficaces o demasiado frágiles.
El proyecto recibió apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias y de la iniciativa 4-VA. Los estudiantes de grado y posgrado de la Facultad de Ingeniería participaron activamente en la fabricación de los prototipos, adquiriendo experiencia práctica en robótica avanzada.
Los investigadores destacan que esta innovación abre el camino a una nueva generación de robots blandos capaces de explorar entornos acuáticos peligrosos, recolectar muestras o incluso asistir en tareas médicas. El futuro de la robótica podría estar flotando, literalmente, sobre la superficie del agua.