La colonización europea dejó una huella genética duradera en los pueblos indígenas del sur de África
Un estudio genómico revela que colonizadores europeos, pueblos khoe-san y personas esclavizadas contribuyeron al ADN actual en Sudáfrica, con patrones de mezcla marcados por el colonialismo
Autor - Aldo Venuta Rodríguez
2 min lectura
Un análisis de más de 1.200 genomas de sudafricanos muestra cómo la colonización europea alteró la composición genética de las comunidades indígenas del sur de África. El estudio, publicado en The American Journal of Human Genetics, confirma que la herencia colonial sigue presente en la actualidad.
La investigación fue dirigida por científicos de la Universidad de California, Davis, y de la Universidad Estatal de São Paulo. Según sus resultados, la influencia genética de colonizadores, pueblos khoe-san y personas esclavizadas se combina en diferentes proporciones en las poblaciones contemporáneas.
Los datos revelan un fuerte sesgo de género, la ascendencia europea proviene mayoritariamente de hombres, mientras que la khoe-san se transmite principalmente a través de mujeres. Esta huella genética refleja relaciones desiguales y, en muchos casos, violentas durante el período colonial.
Entre 1652 y 1808, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales esclavizó a más de 60.000 personas procedentes de África y Asia, además de explotar a las comunidades khoe-san locales. Las interacciones entre estos grupos dieron lugar a nuevas identidades con múltiples linajes.
Los investigadores también comprobaron que la proporción de genes europeos y asiáticos disminuye cuanto más lejos se está de Ciudad del Cabo, epicentro del colonialismo en Sudáfrica. Esta distribución concuerda con los registros históricos de expansión hacia el interior del continente.
En comunidades como los nama y los ≠khomani san, la entrada de ascendencia europea ocurrió hace entre 210 y 240 años. En el caso de los nama, un 15 % de los cromosomas Y analizados mostraban linajes asiáticos, una señal del legado de las rutas de esclavitud en la región.
Los hallazgos permiten trazar paralelismos con América Latina, donde también se observaron mezclas con sesgo sexual tras la colonización. En contraste, el patrón en Estados Unidos muestra menor incorporación genética de pueblos indígenas a la población actual.
Los autores destacan que estos estudios no solo explican la historia biológica, sino que también ayudan a comprender la construcción de identidades en Sudáfrica. Próximos análisis buscarán precisar los orígenes en África y Asia de los linajes introducidos por la esclavitud colonial.
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