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Ingenieros logran que minirrobots se desplacen dentro de arterias gracias a una piel de cristal líquido

Una fina capa de cristal líquido permite a robots blandos desplazarse por canales estrechos con precisión y sin causar daños

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Robot flexible con piel robótica explorando el interior de un motor a reacción
Robot equipado con piel robótica mientras explora un modelo del interior de un motor a reacción. Crédito: David Baillot / Universidad de California en San Diego.

Un equipo de ingenieros de la Universidad de California en San Diego ha desarrollado una piel robótica flexible que permite a diminutos robots desplazarse por entornos tan delicados como arterias humanas o motores industriales sin causar daños. El avance, publicado en Science Advances, representa un paso importante hacia una robótica más blanda, precisa y segura.

La clave está en una capa de elastómero de cristal líquido aplicada sobre la superficie del robot. Este material reacciona a la temperatura y a la presión, doblándose o contrayéndose de manera controlada. Gracias a ello, los minirrobots pueden maniobrar por espacios imposibles para las máquinas convencionales, con movimientos suaves y exactos que imitan el comportamiento de organismos vivos.

Durante las pruebas, los investigadores demostraron que el robot podía avanzar por un modelo de arteria humana, sortear curvas cerradas y pasar por secciones de apenas unos milímetros. También lograron que navegara dentro de una réplica de motor a reacción, mostrando su potencial en tareas de inspección o reparación en lugares inaccesibles.

Demostración de la piel robótica flexible desarrollada por la Universidad de California en San Diego. Crédito: Universidad de California en San Diego.

Una piel que siente y responde al entorno

La profesora Tania K. Morimoto, quien lideró el estudio, explicó que el objetivo es desarrollar robots que cooperen con su entorno en lugar de imponerse sobre él. Para lograrlo, el equipo integró microcalentadores flexibles bajo la piel del robot, lo que permite controlar con precisión la temperatura y la presión en cada punto, como si se tratara de músculos diminutos.

Con esta combinación, el robot puede realizar giros de más de 100 grados, crecer desde su propia punta mediante un proceso llamado eversión y adaptarse a cualquier obstáculo sin dañarlo. Este nivel de control y sensibilidad marca un cambio de paradigma en el diseño de máquinas que deben operar dentro del cuerpo o en entornos frágiles.

Robot de liana con piel robótica navegando por un modelo de arterias humanas
Robot con piel robótica navegando por un modelo de arterias humanas. Crédito: David Baillot / Universidad de California en San Diego.

Un paso hacia la robótica médica del futuro

El potencial médico de esta tecnología es enorme. Los investigadores prevén que, en el futuro, versiones miniaturizadas podrían navegar por el sistema circulatorio para inspeccionar vasos, limpiar obstrucciones o aplicar tratamientos localizados sin cirugía invasiva. También tendría aplicaciones en la exploración submarina o la inspección industrial, donde los humanos no pueden acceder fácilmente.

“La robótica del futuro será blanda, adaptable y consciente del entorno”, afirmó Sukjun Kim, coautor del trabajo. “Estos robots no buscan fuerza, sino sensibilidad, y eso los hace más cercanos a nosotros que nunca”.

Preguntas frecuentes

¿Qué lograron los ingenieros de la Universidad de California en San Diego?

Crearon una piel robótica ultrafina de cristal líquido que permite a minirrobots moverse dentro de arterias y espacios estrechos sin causar daños.

¿Cómo funciona esta piel de cristal líquido?

Reacciona al calor y la presión, actuando como músculo y sensor. Permite movimientos suaves y controlados con precisión milimétrica.

¿Qué aplicaciones médicas podría tener esta tecnología?

En el futuro, podría permitir minirrobots que inspeccionen arterias, limpien obstrucciones o administren tratamientos sin cirugía invasiva.

¿Dónde más podría aplicarse fuera de la medicina?

En mantenimiento industrial, exploración submarina o espacial, donde se necesiten robots flexibles capaces de operar en entornos frágiles o inaccesibles.

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