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Jóvenes musulmanas en Nigeria rompen barreras y eligen jugar al fútbol pese a las críticas

En el conservador norte de Nigeria, un grupo de adolescentes desafía las normas sociales y usa el fútbol como un acto de libertad y autoafirmación

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Balón de fútbol atrapado en la red de una portería al atardecer
Crédito: Daniel Allgyer / Pixabay

En el norte de Nigeria, donde muchas niñas crecen con la idea de que deben guardar silencio y seguir ciertas normas, un grupo de jóvenes ha decidido hacer ruido… con un balón en los pies. Son parte de la Academia de Fútbol Model Queens, un equipo formado por adolescentes que aman el deporte y están decididas a demostrar que también pueden brillar en el campo.

Cada tarde, bajo un sol intenso, entrenan en una escuela pública de Ilorin. No tienen grandes recursos ni patrocinadores, pero sí una fuerza interior que llama la atención. Algunas llegan al entrenamiento después de vender comida en la calle o ayudar a sus familias, pero ninguna falta. Saben que su constancia es su mensaje más fuerte, la libertad también se defiende corriendo detrás de una pelota.

Entre ellas destaca Maryam Muhammed, de 17 años, quien lidera al equipo con una mezcla de serenidad y carácter. “Me dicen que no lograré nada, pero yo creo que lograré algo grande”, repite con una sonrisa que desarma cualquier prejuicio. Su pasión no se detiene ante las miradas críticas ni ante los comentarios de quienes creen que el fútbol no es cosa de mujeres.

Las jugadoras practican con determinación, usando camisetas sencillas y protegiéndose del sol con hiyabs deportivos. Algunas reciben burlas, pero otras jóvenes del vecindario empiezan a acercarse al campo, curiosas por ver cómo se entrenan las chicas que se atrevieron a desafiar el “no se puede”.

Un grupo que desafía las reglas sin renunciar a sus sueños

El proyecto nació gracias al entrenador Muyhideen Abdulwahab, quien decidió formar un equipo femenino en una zona donde pocos lo creían posible. Su meta no era solo enseñar a jugar, sino abrir una puerta. “El fútbol puede cambiar vidas”, dice. “Aquí las chicas descubren que su opinión, su esfuerzo y su talento importan”.

Las familias, al principio, dudaban. Algunas madres temían las críticas de los vecinos, pero poco a poco entendieron que se trataba de algo más que deporte. Era autoestima, compañerismo, libertad. Hoy, muchas acompañan a sus hijas a los partidos y celebran cada gol con orgullo.

Aun con pocas canchas y escaso apoyo institucional, las Model Queens lograron llegar a la final de un torneo juvenil. Perdieron, sí, pero lo que ganaron no se mide con un marcador, respeto, visibilidad y la convicción de que nada debería limitar el talento femenino.

“Ellas no solo juegan al fútbol —comenta una vecina—. Nos están enseñando a no rendirnos, a elegir por nosotras mismas”.

Mientras cae la tarde, las jugadoras siguen entrenando. Las voces del campo se mezclan con el eco de las oraciones cercanas y el sonido de la pelota contra la arena. No buscan fama, buscan futuro. En cada pase y en cada carrera, reafirman algo sencillo pero poderoso, que ser mujer también es tener derecho a decidir, correr y soñar.

Fuente: Reuters

Preguntas frecuentes

¿Quiénes integran la Academia Model Queens en Nigeria?

Un grupo de adolescentes musulmanas del norte de Nigeria que decidieron jugar al fútbol y desafiar los prejuicios sociales.

¿Qué busca el proyecto Model Queens además de enseñar fútbol?

Busca empoderar a las jóvenes, fortalecer su autoestima y demostrar que el talento femenino merece las mismas oportunidades.

¿Cómo reaccionaron las familias ante la iniciativa?

Al principio dudaron por las críticas, pero ahora muchas madres apoyan a sus hijas y celebran con orgullo cada partido.

¿Por qué su historia es importante?

Porque muestra que el fútbol puede ser un camino hacia la libertad, la igualdad y la confianza en una sociedad que cambia.

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