La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que los niveles de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera alcanzaron el punto más alto jamás registrado desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957. Según el informe, entre 2023 y 2024 la concentración media mundial aumentó en 3,5 partes por millón, el mayor salto en casi siete décadas de observaciones.
El organismo advierte que este incremento está estrechamente ligado a la quema de combustibles fósiles y al incremento de los incendios forestales, especialmente en América del Sur. Ambos factores habrían impulsado el aumento sin precedentes de CO₂, agravando el calentamiento global y el riesgo de fenómenos climáticos extremos.
“El calor atrapado por el CO₂ y otros gases de efecto invernadero está acelerando el cambio climático y generando eventos meteorológicos más violentos”, señaló Ko Barrett, secretaria general adjunta de la OMM. También indicó que el crecimiento simultáneo del metano y el óxido nitroso refuerza este efecto, alcanzando niveles récord junto con el CO₂.
Los datos muestran que la concentración de dióxido de carbono ha aumentado un 52% respecto a la era preindustrial, lo que significa que cada molécula emitida hoy permanecerá en la atmósfera durante siglos. “Este gas tiene una vida muy larga y un impacto global; no desaparece con rapidez”, explicó Oksana Tarasova, científica principal de la OMM durante una sesión informativa en Ginebra.
La experta también advirtió que los llamados sumideros naturales —bosques, suelos y océanos que absorben alrededor del 50% de las emisiones— están perdiendo capacidad de compensar el exceso de carbono. “Dependemos de los sistemas naturales para equilibrar nuestro impacto, pero esos sistemas están tan estresados que comienzan a reducir su ayuda”, señaló.
La OMM pidió acciones urgentes antes de la próxima Cumbre del Clima de la ONU en Brasil, subrayando que la tendencia actual acerca al planeta a superar los límites establecidos por el Acuerdo de París. Si no se reducen las emisiones en la próxima década, el mundo podría entrar en una fase de inestabilidad climática sin precedentes.
Fuente: Reuters