La Organización Meteorológica Mundial presentó su informe anual sobre los recursos hídricos y reveló que 2024 estuvo marcado por extremos sin precedentes, intensas sequías y lluvias devastadoras. El documento refleja cómo el cambio climático está alterando la disponibilidad de agua en todo el planeta.
Las sequías más graves se registraron en la cuenca del Amazonas y en África Austral. En ambas regiones, la falta de precipitaciones generó pérdidas agrícolas, desplazamientos masivos y un fuerte impacto en las economías locales.
En contraste, los trópicos africanos sufrieron lluvias excesivas. Las inundaciones provocaron la muerte de 2500 personas y obligaron a más de 4 millones a abandonar sus hogares, una de las cifras más altas de la última década en el continente.
Europa Central también vivió un 2024 inusual con precipitaciones muy por encima del promedio de referencia 1991-2020. Este comportamiento irregular confirma la tendencia a fenómenos más extremos e impredecibles en regiones templadas.
“2024 fue el año más cálido desde el inicio de la industrialización, con una temperatura media global 1,55 grados superior”, señaló Robert Reinecke, del Instituto de Geografía de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, uno de los expertos que colaboró en el informe.
El documento también alerta sobre la pérdida de glaciares. En 2024, desaparecieron unas 450 gigatoneladas de hielo en todo el mundo, lo que equivale a 450 000 millones de toneladas métricas. Es la mayor reducción registrada en la historia reciente.
Reinecke advirtió que el estado de las aguas subterráneas es igualmente preocupante. Aunque algunos niveles se recuperaron ligeramente, en zonas como el sur de Europa siguen en descenso, y muchos acuíferos tardarán miles de años en reponerse.
El agua subterránea es la principal fuente de agua potable para millones de personas, pero la sobreexplotación prolongada amenaza su sostenibilidad. “Considero que esto es motivo de gran preocupación”, afirmó Reinecke en la presentación del informe.
La Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia y la Universidad Goethe de Fráncfort aportaron datos y modelos de simulación para evaluar el impacto del cambio climático en los recursos hídricos. Su trabajo fue fundamental en el análisis de acuíferos y escorrentía.
El informe concluye que la humanidad debe prepararse para un futuro marcado por sequías más frecuentes, lluvias torrenciales e impactos crecientes en la seguridad hídrica. La OMM insta a diseñar estrategias globales y locales de adaptación a largo plazo.