Los arrecifes de coral, uno de los ecosistemas más amenazados del planeta, podrían no desaparecer tan rápido como se temía. Una nueva investigación sugiere que ciertas especies muestran una sorprendente capacidad de adaptación frente al calentamiento de los océanos, aunque con importantes limitaciones.
El trabajo, publicado en Science of the Total Environment, analizó el comportamiento del coral Stylophora pistillata en el norte del mar Rojo. Tras exponerlo durante seis meses a temperaturas de hasta 30 °C, los científicos comprobaron que los corales sobrevivían, pero eran mucho más pequeños y con menor capacidad de crecimiento.
Los resultados mostraron que a 27,5 °C los corales eran un 30 % más pequeños que los de control, y a 30 °C la reducción alcanzaba el 70 %. Aunque resistieron, su metabolismo y reservas energéticas quedaron comprometidos, lo que en la naturaleza podría reducir la diversidad marina que los arrecifes sostienen.
Un límite a la resistencia
Los investigadores observaron que durante las primeras 11 semanas los corales apenas se vieron afectados, lo que indica que pueden tolerar picos de calor temporales. Sin embargo, la exposición prolongada a temperaturas elevadas deterioró su crecimiento y pigmentación, marcando un límite claro a su resiliencia.
El equipo destaca que, aunque algunas especies se recuperan cuando las aguas se enfrían, el aumento previsto de 3 °C para finales de siglo haría cada vez más difícil sostener esa recuperación. “La supervivencia no garantiza prosperidad indefinida”, advirtió Andrea Grottoli, coautora del estudio.
Consecuencias para la biodiversidad y las comunidades humanas
Los arrecifes no solo son refugio de miles de especies marinas, sino que también sostienen actividades humanas como la pesca y el turismo. Si los corales son más pequeños y menos diversos, el impacto se trasladará a economías locales y a la seguridad alimentaria de millones de personas.
Los científicos plantean que la conservación debe enfocarse en áreas con corales naturalmente resilientes, creando santuarios que protejan estos ecosistemas con mayor probabilidad de sobrevivir en el futuro. Además, abogan por ampliar los estudios a otras especies para entender mejor su respuesta al estrés térmico.
El mensaje es claro: los corales aún tienen capacidad de resistir, pero su margen es limitado. Sin una reducción global de emisiones, los arrecifes seguirán en riesgo crítico pese a su notable capacidad de adaptación.