Un equipo de investigadores de la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNLV), ha desarrollado un modelo que explica cómo el momento en que se forman los planetas dentro de la historia galáctica influye directamente en su composición y densidad. El estudio, publicado en Astrophysical Journal Letters, ofrece una nueva perspectiva sobre el origen de mundos como la Tierra.
Durante décadas, los científicos han intentado entender por qué los planetas rocosos más antiguos parecen menos densos que los más jóvenes. El nuevo modelo sugiere que la clave está en el tipo y la edad de las estrellas que aportan los materiales básicos —como oxígeno, silicio, hierro y níquel— que dan forma a los planetas.
Las estrellas de gran masa viven poco y liberan rápidamente elementos ligeros al espacio cuando explotan, mientras que las estrellas más pequeñas sobreviven miles de millones de años y emiten elementos pesados como hierro y níquel al final de su vida. La combinación de ambos tipos de estrellas determina qué materiales quedan disponibles en un sistema planetario en formación.
El profesor Jason Steffen, autor principal del estudio, explicó que los planetas que se forman temprano en la historia galáctica, cuando solo existían estrellas de alta masa, tienden a tener capas externas más gruesas y núcleos pequeños. En cambio, los planetas que aparecen más tarde, cuando las estrellas más longevas han liberado elementos pesados, desarrollan núcleos más densos, como el de la Tierra.
El modelo integra por primera vez todos los procesos conocidos: la evolución estelar, la síntesis de elementos, las explosiones de supernovas y la acumulación de materia que conduce a la formación de planetas. Según los investigadores, este enfoque ofrece una visión coherente de cómo cambia la composición planetaria a lo largo del tiempo cósmico.
Los resultados también implican que las condiciones necesarias para la vida no surgen de inmediato en la historia del universo. “Los ingredientes esenciales para la vida llegaron en distintas etapas”, señaló Steffen. “Muchos planetas formados demasiado pronto podrían carecer del hierro y otros elementos que hacen posible un entorno habitable.”
Con este nuevo modelo, los astrónomos podrán comparar la composición de exoplanetas con la edad de las estrellas que los albergan, lo que permitirá identificar sistemas más propicios para la vida. El estudio abre una nueva vía para entender cómo la evolución de las estrellas moldea la diversidad de mundos en nuestra galaxia.