Logotipo de Iceebook Iceebook - Noticias de Ciencia, Tecnología, Economía y más

La muerte de la objetividad: Opinión, desinformación y la crisis del conocimiento común

En un mundo saturado de información, la objetividad se desvanece. Opinamos sobre cómo la verdad común se fractura entre emociones y algoritmos.

Autor - Aldo Venuta Rodríguez

4 min lectura

Persona agobiada por múltiples dispositivos digitales.
Imagen enerada con IA.

Vivimos en la era más informada de la historia humana, pero paradójicamente, cada vez compartimos menos verdades. La objetividad —ese ideal de consensuar hechos verificables y universales— se está desmoronando. Su lugar lo ocupan emociones disfrazadas de certezas y opiniones que valen más que cualquier evidencia.

No es un colapso repentino. Es un proceso progresivo, sutil, que se ha alimentado de algoritmos, de tribalismo ideológico, de medios polarizados, y sobre todo, de una sociedad que ya no distingue entre lo que cree y lo que puede demostrar.

La información abunda, pero la comprensión escasea. Leemos titulares, no estudios; escuchamos influencers, no expertos. ¿Por qué? Porque el discurso emocional conecta más rápido. Porque el clickbait recompensa la reacción, no la reflexión.

La objetividad ha pasado de ser una aspiración colectiva a un obstáculo incómodo. Es más fácil posicionarse que entender. Más fácil opinar que investigar. En ese entorno, cada quien construye su propia “realidad”, reforzada por redes que filtran lo que queremos oír y excluyen lo que desafía nuestras creencias.

Publicidad

Y cuando todo se percibe como “una versión más de la historia”, la verdad se relativiza al punto de volverse irrelevante. Se impone una nueva regla: lo que importa no es que sea cierto, sino que refuerce mi identidad.

Hombre preocupado por la presión social en plataformas digitales.
Imagen enerada con IA.

¿Cómo se rompe el consenso?

La objetividad nunca fue absoluta, pero era un punto de partida. Una herramienta imperfecta para construir acuerdos sobre el mundo. Hoy, ni siquiera eso. Hay quien duda del cambio climático, de las vacunas, de la forma de la Tierra, no por falta de pruebas, sino porque su comunidad digital lo valida.

El conocimiento común se fragmenta como un espejo. Ya no compartimos fuentes, ni siquiera lenguaje. Lo que para unos es evidencia, para otros es manipulación. Lo que para unos es ciencia, para otros es agenda.

No estamos debatiendo ideas: estamos confrontando burbujas. Y en cada burbuja, la objetividad es una amenaza. Porque aceptar un hecho contrario implicaría reestructurar no solo lo que pienso, sino quién creo que soy.

Publicidad

En ese contexto, los medios pierden credibilidad, los expertos son sospechosos, y los hechos compiten con teorías conspirativas en igualdad de condiciones. La consecuencia no es solo confusión. Es una sociedad donde la verdad ya no tiene poder de cohesión.

¿Podemos recuperar la verdad compartida?

Reivindicar la objetividad no significa negar la diversidad de opiniones, sino rescatar un espacio común donde los hechos verificados sirvan como base del desacuerdo. Porque sin esa base, no hay democracia funcional, ni política racional, ni progreso social posible.

Representación del impacto negativo de las redes sociales en la salud mental.
Imagen enerada con IA.

Pero para eso se necesita valentía intelectual. La humildad de reconocer que no todo lo que creemos es cierto. La voluntad de salir de la burbuja y contrastar ideas. Y sobre todo, la disciplina de informarse más allá del titular y el tuit.

También se requiere una transformación en la forma en que las plataformas digitales distribuyen contenido. La verdad no puede competir con la viralidad si el sistema está diseñado para premiar lo más emocional, no lo más riguroso.

Publicidad

La educación crítica, la alfabetización mediática y la transparencia informativa no son lujos. Son urgencias. Porque sin ellas, la sociedad se vuelve vulnerable a cualquier narrativa que ofrezca certezas fáciles a cambio de ignorancia voluntaria.

La objetividad no está muerta, pero sí gravemente herida. Si queremos salvarla, debemos empezar por asumir que la verdad no es una cuestión de fe, sino de método. Y que la opinión tiene valor solo cuando nace del esfuerzo por comprender, no solo por sentir.

Continúa informándote

Las rocas volcánicas revelan una colisión temprana entre América Central y del Sur
Ciencia

Las rocas volcánicas revelan una colisión temprana entre América Central y del Sur

Un estudio geológico basado en propiedades magnéticas de rocas volcánicas sugiere que la colisión entre Centroamérica y Sudamérica ocurrió antes de lo estimado

Científicos argentinos descubren una forma de potenciar antibióticos contra bacterias resistentes
Ciencia

Científicos argentinos descubren una forma de potenciar antibióticos contra bacterias resistentes

Investigadores argentinos hallaron que un compuesto del cannabis puede potenciar un antibiótico clave y ayudar a eliminar bacterias multirresistentes responsables de cientos de miles de muertes al año

Cómo se mide realmente un terremoto
Ciencia

Cómo se mide realmente un terremoto

La magnitud de un terremoto no se mide solo con una cifra. Instrumentos, escalas y datos físicos permiten calcular su energía real y evaluar sus efectos en la superficie

A bordo de la ISS, fagos y bacterias coevolucionan de forma distinta bajo microgravedad
Ciencia

A bordo de la ISS, fagos y bacterias coevolucionan de forma distinta bajo microgravedad

Un estudio en PLOS Biology comparó infecciones de E. coli por el fago T7 en la Tierra y en la ISS, y halló mutaciones y dinámicas de adaptación diferentes en microgravedad

Genoma de rinoceronte lanudo recuperado del estómago de un lobo de la Edad de Hielo
Ciencia

Genoma de rinoceronte lanudo recuperado del estómago de un lobo de la Edad de Hielo

Un estudio secuencia un genoma de rinoceronte lanudo de 14.400 años hallado en el estómago de un lobo y sugiere una extinción rápida, no un declive gradual

Desarrollan un método para fabricar tagatosa, un sustituto del azúcar con menos calorías
Ciencia

Desarrollan un método para fabricar tagatosa, un sustituto del azúcar con menos calorías

Un nuevo método basado en bacterias permite producir tagatosa a partir de glucosa abriendo una vía más eficiente para este sustituto del azúcar con menos calorías