Un equipo internacional de astrónomos liderado por la Universidad de Cambridge ha detectado un exoplaneta gigante escondido en el disco giratorio de gas y polvo que rodea a una estrella joven. El planeta, entre tres y diez veces el tamaño de Júpiter, había permanecido invisible a observaciones anteriores debido a la interferencia del material circundante.
Las observaciones previas de la estrella MP Mus sugerían que estaba completamente sola, sin planetas en órbita a su alrededor y rodeada por una nube de gas y polvo sin características distintivas. Sin embargo, una segunda mirada utilizando una combinación de resultados del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) y la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea reveló que la estrella no está sola después de todo.
El Dr. Álvaro Ribas del Instituto de Astronomía de Cambridge, quien dirigió la investigación publicada en Nature Astronomy, explica que inicialmente las observaciones mostraron "un disco plano y aburrido". "Pero esto nos pareció extraño, ya que el disco tiene entre siete y diez millones de años. En un disco de esa edad, esperaríamos encontrar alguna evidencia de formación planetaria", señaló.
El avance llegó cuando el equipo decidió observar MP Mus utilizando ALMA en el rango de 3 milímetros, una longitud de onda mayor que las observaciones anteriores, lo que les permitió explorar más profundamente el disco protoplanetario. Las nuevas observaciones revelaron una cavidad cerca de la estrella y dos huecos más alejados que habían estado ocultos en estudios previos.
Simultáneamente, Miguel Vioque del Observatorio Europeo Austral descubrió otra pieza crucial del rompecabezas utilizando datos de Gaia: MP Mus se tambaleaba. "Mi primera reacción fue pensar que debía haber cometido un error en mis cálculos, ya que se sabía que MP Mus tenía un disco sin rasgos distintivos", comentó Vioque.
La combinación de las observaciones de ambos instrumentos, junto con modelos computacionales, reveló que el bamboleo probablemente es causado por un gigante gaseoso que orbita la estrella a una distancia entre una y tres veces la distancia de la Tierra al Sol. Esta es la primera vez que Gaia detecta un exoplaneta dentro de un disco protoplanetario.
El descubrimiento es particularmente significativo porque hasta la fecha solo se han realizado tres detecciones robustas de planetas jóvenes en discos protoplanetarios. Observar estos planetas en formación es extremadamente difícil debido a la interferencia del gas y polvo circundante, que actúa como una "niebla" que oculta los objetos en desarrollo.
Los investigadores sugieren que este método combinado podría revelar muchos más planetas ocultos en otros discos. Las próximas actualizaciones de ALMA y futuros telescopios como el Very Large Array de próxima generación podrían ayudar a los científicos a entender mejor cómo se formó nuestro propio Sistema Solar hace miles de millones de años.