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Primera evidencia natural de aleaciones ricas en níquel en el manto terrestre, atrapada en diamantes

La Universidad Hebrea de Jerusalén confirma un hallazgo inédito en diamantes de Sudáfrica, inclusiones metálicas revelan cómo se forman aleaciones de níquel en el manto profundo

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Corte de diamante sudafricano con zonas ricas en inclusiones y marcas de ablación láser de un muestreo microanalítico.
Un corte de diamante de un diamante sudafricano que muestra varias zonas ricas en inclusiones y fosas de ablación láser a partir de un muestreo microanalítico. Crédito: Yaakov Weiss

Un equipo internacional dirigido por Yael Kempe y Yaakov Weiss, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, identificó en diamantes de la mina Voorspoed de Sudáfrica la primera evidencia natural de aleaciones metálicas ricas en níquel formadas en el manto terrestre. El hallazgo se produjo a profundidades estimadas entre 280 y 470 kilómetros bajo la superficie.

Durante décadas, la teoría sugería que estas aleaciones deberían estabilizarse en el manto profundo, pero hasta ahora solo existían predicciones y resultados experimentales de laboratorio. Los diamantes analizados aportan por primera vez una validación directa de esas hipótesis.

Los investigadores encontraron nanoinclusiones de níquel-hierro y microinclusiones de carbonatos ricos en níquel dentro de las gemas. También hallaron fases de alta presión como coesita y trazas de nitrógeno sólido, pruebas claras de que estas muestras se originaron en el manto superior profundo y en la zona de transición.

Diamante recubierto de África con un núcleo octaédrico oculto y una capa concéntrica con microinclusiones
Diamante 'recubierto' procedente de África, formado por un núcleo monocristalino octaédrico no fibroso no visible en la imagen y una capa concéntrica que contiene microinclusiones. Crédito: Yaakov Weiss

El estudio describe una reacción de “congelación redox”, masas fundidas oxidadas que penetraron en roca reducida del manto. En ese proceso, los diamantes en crecimiento capturaron tanto los reactivos como los productos, dejando preservada una reacción que normalmente desaparecería con el tiempo.

La coexistencia de aleaciones metálicas y carbonatos de níquel sugiere que estas interacciones redox no solo contribuyen a la formación de diamantes, sino que también enriquecen el manto en volátiles y elementos incompatibles, preparando el terreno para magmas como las kimberlitas que transportan diamantes a la superficie.

Para los especialistas, este hallazgo ayuda a explicar por qué algunos diamantes superprofundos muestran señales de oxidación inusuales y cómo el manto puede transformarse de manera localizada a lo largo de millones de años.

Más allá de su valor gemológico, los diamantes se consolidan como cápsulas del tiempo que conservan fragmentos de la química oculta de la Tierra. En este caso, ofrecen una prueba tangible de cómo evoluciona el equilibrio químico en las profundidades y cómo influye en la dinámica planetaria.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se encontraron los diamantes que contienen las aleaciones de níquel?

En la mina Voorspoed de Sudáfrica, a profundidades estimadas de entre 280 y 470 kilómetros bajo la superficie terrestre.

¿Qué significa la reacción de “congelación redox” descrita por los científicos?

Es un proceso en el que fundidos oxidados se infiltran en roca reducida del manto, atrapando productos y reactivos que luego quedan preservados en diamantes.

¿Por qué este hallazgo es relevante para la formación de diamantes?

Porque demuestra que las reacciones redox pueden generar tanto carbonatos ricos en níquel como diamantes, ofreciendo un mecanismo clave para su origen natural.

¿Qué valor tienen los diamantes como registros geológicos?

Funcionan como cápsulas del tiempo que conservan inclusiones minerales únicas, aportando pruebas directas de procesos que ocurren cientos de kilómetros bajo nuestros pies.

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