Un grupo internacional de científicos ha desarrollado un sistema que busca adelantarse a las próximas extinciones. El nuevo Índice de Conservación Proactiva (PCI, por sus siglas en inglés) permite evaluar las especies no solo por su situación actual, sino también por las amenazas que enfrentarán en las próximas décadas debido al cambio climático, la pérdida de hábitat y la expansión de especies invasoras.
El estudio, publicado en la revista PLOS Biology, revela que los reptiles son el grupo de vertebrados terrestres con mayor prioridad de conservación, superando incluso a los anfibios. Según los autores, los modelos tradicionales no consideran los riesgos futuros ni las características biológicas que pueden aumentar la vulnerabilidad de una especie.
El equipo dirigido por Gabriel Henrique de Oliveira Caetano, de la Universidad Ben-Gurión del Néguev y la Universidad Paris-Saclay, analizó más de 33.000 especies de vertebrados terrestres. Su objetivo fue diseñar una herramienta que anticipe escenarios de amenaza en lugar de limitarse a registrar pérdidas pasadas, como ocurre en las evaluaciones convencionales.
Para construir el índice, los investigadores combinaron proyecciones de cambio climático, transformaciones del uso del suelo y expansión de especies invasoras, junto con rasgos biológicos como tamaño corporal, tasa reproductiva y rango geográfico. El resultado fue una clasificación que prioriza la acción antes de que los daños sean irreversibles.
Los reptiles encabezaron la lista de riesgo futuro, seguidos por aves y mamíferos de regiones áridas, islas tropicales y bosques de montaña. Estas áreas, señalan los autores, podrían convertirse en puntos críticos de pérdida de biodiversidad si no se implementan estrategias preventivas a corto plazo.
En contraste, los anfibios, tradicionalmente considerados el grupo más amenazado, aparecen en una posición ligeramente inferior cuando se proyectan los riesgos hacia mediados de siglo. El PCI muestra que algunas especies actualmente estables podrían volverse altamente vulnerables en las próximas décadas.
Según los científicos, el nuevo índice no pretende reemplazar herramientas como la Lista Roja de la UICN, sino complementarlas con una mirada prospectiva. Esta perspectiva ayudaría a los gobiernos y organizaciones a distribuir los recursos de conservación de manera más eficiente y estratégica.
“Actuar antes de que las amenazas se materialicen plenamente puede darnos la ventaja necesaria para proteger esta valiosa biodiversidad”, señalan los autores. En un contexto de acelerado cambio ambiental, la anticipación puede convertirse en la clave para evitar una nueva ola de extinciones globales.