El presidente ruso Vladimir Putin anunció que Rusia probó con éxito el supertorpedo nuclear Poseidón, un arma submarina de propulsión nuclear capaz, según analistas, de generar olas radiactivas y devastar zonas costeras enteras. El mandatario presentó el ensayo como una muestra del poderío tecnológico ruso en plena tensión con Occidente por la guerra en Ucrania.
Durante una visita a un hospital militar en Moscú, donde conversó con soldados heridos, Putin afirmó que la prueba se realizó el martes y fue “un gran éxito”. El torpedo fue lanzado desde un submarino portador y, por primera vez, activó su unidad de energía nuclear bajo control completo. “No hay nada comparable en el mundo”, aseguró el presidente, destacando que el arma no puede ser interceptada por sistemas defensivos actuales.
El Poseidón, cuyo nombre proviene del dios griego del mar, combina las características de un dron submarino y un torpedo tradicional. De acuerdo con estimaciones de expertos, podría recorrer hasta 10.000 kilómetros a velocidades cercanas a los 185 km/h, portando una ojiva nuclear de alta potencia. Los analistas consideran que su capacidad de operar de forma autónoma lo convierte en un desafío sin precedentes para las estrategias de defensa globales.
El anuncio llega tras una serie de demostraciones de fuerza por parte del Kremlin. En las últimas semanas, Rusia también realizó ejercicios de lanzamiento nuclear y probó el misil de crucero Burevestnik, otro sistema de propulsión nuclear. Para Putin, estos ensayos envían un mensaje claro, Rusia no cederá ante la presión de Estados Unidos y sus aliados europeos respecto a la guerra en Ucrania.
Los medios rusos describen el Poseidón, conocido por la OTAN como Kanyon, como una plataforma de 20 metros de largo, 1,8 metros de diámetro y unas 100 toneladas de peso. Su reactor de propulsión nuclear le permitiría permanecer en el mar durante largos periodos, desplazándose a gran profundidad y evitando la detección por radares o satélites.
Expertos en control de armamento advierten que el Poseidón altera los principios tradicionales de disuasión nuclear. Al ser un arma autónoma y submarina, su despliegue podría complicar cualquier acuerdo futuro de verificación o limitación de armamento estratégico. Algunos lo califican como un símbolo de la nueva carrera tecnológica entre Rusia, Estados Unidos y China por el dominio del poder nuclear.
Con esta prueba, Moscú busca reafirmar su posición como una de las principales potencias militares del planeta. Putin ha insistido en que Rusia seguirá desarrollando sus sistemas estratégicos “sin depender del permiso de nadie”, subrayando que el objetivo es garantizar la seguridad del país frente a lo que considera amenazas occidentales. El Poseidón se convierte así en un nuevo emblema de la política de disuasión nuclear rusa.