La Agencia Espacial Europea (ESA) publicó las primeras imágenes del cometa interestelar 3I/ATLAS obtenidas desde la órbita de Marte. Las sondas ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO) y Mars Express giraron sus cámaras hacia el visitante cósmico durante su aproximación del 3 de octubre, cuando pasó a menos de 30 millones de kilómetros del Planeta Rojo.
El objetivo era ambicioso: capturar un objeto extremadamente tenue con instrumentos diseñados para una superficie tan brillante como la marciana. Aun así, la cámara CaSSIS de ExoMars logró registrar el núcleo del cometa como un punto en movimiento, envuelto por un halo difuso de gas y polvo interestelar.
La oportunidad marciana fue mucho más que un simple ejercicio técnico. Supuso la posibilidad de registrar, desde otro planeta, el paso de un cuerpo originado fuera del Sistema Solar, algo que hasta ahora solo se había observado desde la Tierra. La ESA aprovechó esa alineación excepcional para demostrar la precisión de sus orbitadores y la versatilidad de sus instrumentos científicos.
Un visitante interestelar al alcance de las cámaras europeas
El cometa 3I/ATLAS, descubierto en julio de 2025, procede del espacio interestelar y se suma a la corta lista de objetos detectados más allá del Sistema Solar, junto con 1I/ʻOumuamua y 2I/Borisov. Su paso cercano a Marte brindó a la ESA una oportunidad única: observar un cuerpo foráneo desde otro planeta.
Los orbitadores europeos aprovecharon una alineación favorable que permitió captar el fenómeno con una claridad inédita. Este tipo de observaciones, además de ofrecer información científica valiosa, sirven como ensayo para futuras misiones coordinadas que estudien cometas o asteroides desde distintos puntos del Sistema Solar.
Cómo se obtuvo la señal fue en sí un desafío astronómico. Los equipos científicos tuvieron que adaptar la calibración de los sensores para maximizar la sensibilidad lumínica sin saturar las imágenes, logrando equilibrar la luz marciana con la del tenue cometa. El éxito del método demuestra la capacidad de la ESA para reinterpretar sus herramientas en contextos imprevistos.
ExoMars TGO y Mars Express: técnica y límites de la observación
Para detectar un objeto tan tenue, el equipo de ExoMars TGO extendió el tiempo de exposición de la cámara CaSSIS, aumentando la sensibilidad a la luz del cometa. Mars Express, con menor capacidad de exposición, complementó la observación con datos de sus espectrómetros OMEGA y SPICAM, mientras NOMAD analizó la firma química de los gases.
La tarea no fue sencilla. A la distancia de observación, el brillo del cometa era decenas de miles de veces más débil que los objetivos habituales. Aun así, los científicos confirmaron su detección mediante el desplazamiento del punto luminoso entre fotogramas consecutivos, validando la observación conjunta de ambas sondas.
Qué muestran las primeras tomas es tan revelador como sutil. Los datos de ExoMars TGO indican la presencia de una envoltura gaseosa inicial, lo que confirma que el cometa ya había comenzado a activarse. Es una evidencia de que la radiación solar actúa sobre su superficie incluso a gran distancia, liberando vapor y partículas de polvo.
Coma incipiente y halo: señales del “despertar” de 3I/ATLAS
Las imágenes revelan una tenue envoltura alrededor del núcleo, resultado de la sublimación de hielos a medida que el cometa se acerca al Sol. Este fenómeno marca el inicio de su actividad: la formación de una coma gaseosa y, más adelante, de la cola, que aún no es visible pero podría emerger conforme aumente su temperatura.
Lo que viene para 3I/ATLAS abre un nuevo capítulo en la observación de objetos interestelares. Las próximas semanas serán claves para medir su evolución y brillo, mientras la ESA coordina sus misiones para seguir el recorrido del cometa hacia el Sol y comparar los resultados con modelos teóricos de actividad cometaria.
JUICE y Comet Interceptor: las próximas miradas europeas
La ESA prevé continuar las observaciones de 3I/ATLAS con la misión JUICE, que podría captar su evolución tras el perihelio a inicios de 2026. Paralelamente, el proyecto Comet Interceptor, cuyo lanzamiento está previsto para 2029, aguardará en el espacio a un nuevo objetivo interestelar, preparado para un encuentro de alta velocidad.
3I/ATLAS se convierte así en un banco de pruebas perfecto para las futuras estrategias de observación interplanetaria. Cada fotograma captado desde Marte amplía la capacidad de la ESA para entender cómo se comportan estos viajeros antiguos, portadores de material que podría ser más antiguo que el propio Sol.