Un equipo internacional de científicos ha advertido que el calentamiento de los océanos podría poner en riesgo al Prochlorococcus, el microbio marino más abundante y crucial para la vida en el planeta. Su incapacidad para tolerar aguas más cálidas de 30 grados Celsius amenaza la estabilidad de los ecosistemas marinos.
El hallazgo, publicado en la revista Nature Microbiology, señala que este microorganismo, responsable de alrededor del 5 % de la fotosíntesis global, podría reducir drásticamente su productividad en regiones tropicales y subtropicales a lo largo de las próximas décadas.
Prochlorococcus pertenece al grupo de las cianobacterias y es considerado el organismo fotosintético más abundante en el océano. Vive principalmente en aguas cálidas y pobres en nutrientes, donde sostiene la base de la cadena alimentaria marina.
Su tamaño microscópico contrasta con su importancia biológica, millones de organismos marinos dependen directa o indirectamente de la energía que produce. Sin este microbio, gran parte del equilibrio ecológico de los océanos quedaría comprometido.
Los investigadores analizaron más de 800 mil millones de células de Prochlorococcus en cerca de 100 campañas científicas por todo el mundo. Usando un citómetro de flujo especializado, estudiaron su capacidad de adaptación a diferentes condiciones de temperatura.
Los resultados demostraron que Prochlorococcus se multiplica de forma eficiente entre los 19 y los 29 grados Celsius. Sin embargo, cuando el agua supera los 30 grados, su tasa de crecimiento se reduce a un tercio y la abundancia celular desciende rápidamente.
Las proyecciones climáticas indican que los océanos subtropicales y tropicales superarán esos umbrales en los próximos 75 años. En un escenario de calentamiento moderado, la productividad de Prochlorococcus podría caer un 17 %, mientras que con un calentamiento más intenso el descenso alcanzaría el 51 %.
Los científicos advierten que este retroceso significaría menos carbono disponible para el resto de la red alimentaria marina. Es decir, menos alimento para organismos pequeños y, en consecuencia, para peces, aves y mamíferos marinos.
El estudio también comparó a Prochlorococcus con otra cianobacteria, Synechococcus. Esta última tolera temperaturas más elevadas, pero necesita más nutrientes para sobrevivir, lo que limita su capacidad de sustituir el rol ecológico del Prochlorococcus.
Los expertos destacan que Prochlorococcus eliminó genes de respuesta al estrés térmico durante su evolución, lo que lo hace extremadamente eficiente en aguas pobres en nutrientes, pero muy vulnerable al calentamiento acelerado de los océanos.
Aun así, los investigadores no descartan que existan cepas más resistentes que no hayan sido detectadas. Descubrir variantes termotolerantes sería una esperanza para mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos en el futuro.
De confirmarse las proyecciones actuales, la distribución de Prochlorococcus se desplazaría hacia latitudes más frías. No desaparecerá por completo, pero su retroceso en las zonas tropicales cambiaría de manera profunda la ecología de los océanos.
Fuente: University of Washington