YouTube comenzó a probar en Estados Unidos un sistema de verificación de edad basado en inteligencia artificial. El modelo analiza la actividad de cada usuario, desde las búsquedas realizadas hasta el tiempo de uso de la cuenta, para estimar si se trata de un adulto o de un menor de edad. La medida busca reforzar la protección de adolescentes y niños en la plataforma.
El objetivo declarado de la empresa es aplicar filtros de forma automática a quienes el sistema considere menores de 18 años. Eso incluye bloquear contenidos con restricción de edad, eliminar la publicidad personalizada y activar recordatorios de descanso o de hora de dormir. Las protecciones ya existían, pero ahora se aplican sin depender de la edad declarada por el usuario.
El modelo se lanzó como prueba en agosto de 2025 en Estados Unidos y también funciona en Suiza y el Reino Unido. Según la compañía, el sistema no recopila datos nuevos, sino que utiliza información ya disponible dentro de la plataforma. Aun así, no ha detallado exactamente qué variables usa ni cómo las procesa la IA.
El sistema abre un interrogante clave: ¿qué ocurre si un adulto es clasificado como menor? En ese caso, la persona debe cargar un documento de identidad, una tarjeta de crédito o incluso una foto de su rostro para recuperar el acceso normal. Este procedimiento despierta dudas sobre la gestión de datos sensibles.
Expertos en privacidad, como el centro estadounidense EPIC, han alertado sobre la falta de transparencia de YouTube en torno al almacenamiento y eventual uso de esos datos. No está claro cuánto tiempo se guardan los documentos enviados ni si pueden ser compartidos con terceros.
La polémica refleja una tensión creciente en internet: la necesidad de proteger a los menores frente a contenidos dañinos y, al mismo tiempo, la obligación de respetar el derecho a la privacidad y al anonimato digital de millones de usuarios adultos.
Organizaciones de derechos digitales piden auditorías independientes para evaluar la eficacia y los riesgos del sistema. También reclaman que se limite el alcance de la recopilación de datos, especialmente en países con menos garantías legales de protección.
YouTube no ha confirmado si la verificación con IA se expandirá a nivel global. Por ahora, el debate en EE. UU. sirve como anticipo de un dilema más amplio: cómo equilibrar la seguridad infantil en línea con la protección de los derechos digitales básicos de los usuarios.