Arabia Saudita está redefiniendo su hoja de ruta económica. El gobierno de Riad ha comenzado a desviar miles de millones de dólares del ambicioso megaproyecto Neom hacia inversiones en inteligencia artificial, manufactura avanzada y tecnología digital, según informes de medios internacionales y fuentes cercanas al Fondo de Inversión Pública (PIF).
La decisión marca un giro estratégico dentro de la Visión 2030, el plan nacional impulsado por el príncipe heredero Mohammed bin Salman para diversificar la economía del país. Ante los bajos precios del petróleo y los desafíos de liquidez, el reino apuesta ahora por sectores de crecimiento rápido y con retornos más sostenibles, como la IA y los semiconductores.
El cambio coincide con la próxima cumbre de la Iniciativa de Inversión Futura (FII), donde se espera que el príncipe presente un nuevo mensaje a Wall Street, menos urbanismo futurista, más tecnología y alianzas estratégicas globales.
HUMAIN, la joya tecnológica del nuevo impulso saudí
El epicentro de esta transformación es HUMAIN, la empresa insignia de inteligencia artificial del PIF. Lanzada en 2025, busca convertir a Arabia Saudita en un líder mundial en modelos de lenguaje y computación avanzada. HUMAIN planea crear un fondo de capital de riesgo de 10 mil millones de dólares centrado en startups de IA en Estados Unidos, Europa y Asia.
La compañía también ha firmado acuerdos por 23 mil millones de dólares con Nvidia, AMD, Amazon Web Services y Qualcomm, asegurando el suministro de chips y tecnología para expandir su red de centros de datos. Estos proyectos, que sumarán más de 6,6 gigavatios de capacidad para 2034, forman parte del plan saudí para dominar la infraestructura digital regional.
Con estas inversiones, el reino busca reducir su dependencia del petróleo y posicionarse como un actor clave en la economía del conocimiento, fortaleciendo su papel dentro del Golfo como centro tecnológico emergente.
Del espejismo de Neom al pragmatismo tecnológico
Mientras el impulso de HUMAIN gana terreno, Neom el megaproyecto de 500.000 millones de dólares concebido como una ciudad futurista pierde protagonismo. Las obras en The Line, su componente más emblemático, se han ralentizado, y el proyecto no aparece en la declaración presupuestaria preliminar de 2026.
Funcionarios saudíes han confirmado que varios contratos de construcción fueron suspendidos y que las prioridades de inversión se están redirigiendo hacia sectores con impacto más inmediato. “Si una estrategia no tiene sentido, no dudaremos en cambiarla”, dijo el ministro de Finanzas, Mohammed Al-Jadaan, durante una reunión en Washington.
El nuevo enfoque refleja un giro pragmático en la política económica saudí. En lugar de depender de megaproyectos simbólicos, el país apuesta por tecnología, capital humano y asociaciones estratégicas que puedan sostener el crecimiento a largo plazo. Arabia Saudita busca así transformarse no solo en un centro financiero, sino en el corazón tecnológico del mundo árabe.
Fuente: Bloomberg, Reuters, Dezeen, RCR Wireless