China da un paso importante en su carrera espacial. Está desarrollando un cohete impulsado por energía nuclear que podría llegar a Marte en 2035. La Academia de Ciencias lo presentó hace poco y la idea es cambiar por completo cómo hacemos misiones largas en el espacio profundo.
El cohete usa un motor de fisión nuclear. Tres meses para llegar al planeta rojo. Ahora la NASA o SpaceX tardan como siete meses en el mismo viaje. Si funciona, es uno de los saltos tecnológicos más brutales en propulsión espacial.
El sistema va con uranio. Llega a temperaturas de más de 1.200 grados para generar un empuje muy superior a los motores químicos normales. Los ingenieros chinos dicen que va a permitir misiones más rápidas, más eficientes, con menos combustible.
El diseño tiene algo curioso. El cohete se pliega parcialmente para el lanzamiento y se despliega en órbita. Su tamaño es como un edificio de 20 pisos y podría durar diez años. Perfecto para misiones tripuladas y transporte de carga a Marte.
La primera misión está pensada para 2035. Podrían mandar sondas avanzadas o partes de infraestructura para preparar la llegada de astronautas después. China quiere liderar la exploración interplanetaria y competirle directo a Estados Unidos.
Los investigadores hablan de un motor nuclear de 1,5 megavatios enfriado con litio. Dicen que la eficiencia es brutal y que aguanta años sin recarga. Pero hay un problema: el uranio y los riesgos de contaminación si algo sale mal.
El proyecto despierta entusiasmo y miedo a la vez en la comunidad científica. Hay expertos que dicen que la propulsión nuclear es clave para viajes interplanetarios, sí, pero que hay que tener protocolos de seguridad durísimos para evitar accidentes en el lanzamiento o durante el viaje.
Si las pruebas funcionan, China se adelanta a la NASA y SpaceX en la carrera a Marte con algo que hasta hace poco era ciencia ficción. Este motor nuclear podría ser el inicio de una era nueva en la exploración del sistema solar.