Científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Inteligencia de Guangdong (GDIIST) presentaron el BI Explorer (BIE-1), un servidor de inteligencia artificial del tamaño de un mini refrigerador que puede igualar la potencia de una supercomputadora convencional consumiendo un 90 % menos de energía. El proyecto busca redefinir la informática de alto rendimiento con un diseño más eficiente y sostenible.
El dispositivo, descrito como una “computadora similar a un cerebro”, utiliza una red neuronal intuitiva desarrollada en China que permite un aprendizaje y razonamiento más eficientes, capaz de adaptarse a diferentes tipos de datos con un gasto energético mínimo.
Según el instituto, el BIE-1 puede instalarse en hogares, oficinas o incluso entornos móviles, ya que funciona con un enchufe doméstico estándar y mantiene una temperatura inferior a los 70 °C incluso durante operaciones complejas.
Un avance en la eficiencia energética y el diseño de la inteligencia artificial
El sistema integra 1.152 núcleos de CPU, 4,8 terabytes de memoria DDR5 y 204 terabytes de almacenamiento, lo que le permite ejecutar cálculos de entrenamiento e inferencia a velocidades de 100 000 y 500 000 tokens por segundo, respectivamente. Esto equivale a analizar miles de oraciones o patrones por segundo con una rapidez comparable a los grandes clústeres informáticos tradicionales.
Su diseño compacto y silencioso busca democratizar el acceso a la computación inteligente. Con solo el tamaño de un refrigerador de una puerta, el BIE-1 ofrece un rendimiento cercano al de un centro de datos completo, pero con un consumo y un ruido drásticamente reducidos.
Los desarrolladores explican que el dispositivo puede procesar texto, imágenes y voz de forma simultánea, lo que lo hace ideal para tareas como tutoría personalizada, monitoreo de salud o asistencia de IA en oficinas y entornos educativos.
El lanzamiento llega en un momento de creciente preocupación por el enorme consumo energético de la inteligencia artificial. Grandes tecnológicas como Google, Amazon y Microsoft exploran fuentes nucleares y renovables para sostener sus centros de datos, mientras China apuesta por soluciones más compactas y eficientes.
Nie Lei, codirector del Laboratorio Conjunto de Sistemas de Computación Inteligente de GDIIST, afirmó que este avance “marca un paso hacia una nueva generación de supercomputadoras accesibles, sostenibles y con razonamiento más humano”.
El instituto planea desarrollar versiones comerciales del BIE-1 para 2026, con el objetivo de incorporar esta tecnología en hospitales, universidades y redes de computación distribuida que reduzcan drásticamente la huella energética de la IA global.