Estados Unidos acaba de dar un paso decisivo en la historia de su energía nuclear. El proyecto Natrium, impulsado por Bill Gates a través de su empresa TerraPower, recibió la aprobación ambiental de la Comisión Reguladora Nuclear (NRC), que no halló riesgos significativos para el entorno en su futura planta de Wyoming. Este aval marca el inicio de la fase final para autorizar su construcción.
Con esta resolución, el reactor Natrium se convierte en el primer sistema nuclear avanzado a escala comercial que supera el riguroso proceso regulatorio de la NRC. La revisión ambiental, que abarcó dos años de análisis, despeja el camino para el examen de seguridad definitiva, previsto para concluir antes de finales de 2025.
Chris Levesque, director ejecutivo de TerraPower, calificó el logro como “un punto de inflexión” para la industria energética estadounidense. “Demuestra que la nueva generación de reactores puede cumplir los más altos estándares de seguridad y sostenibilidad”, afirmó en un comunicado.
La planta se construirá en Kemmerer, un pequeño municipio del estado de Wyoming, donde antes funcionaba una central de carbón. La ubicación no es casual, la estrategia de Natrium busca reemplazar la generación fósil por energía limpia y constante, apoyando la transición hacia una red eléctrica descarbonizada.
Un diseño que combina innovación nuclear y almacenamiento térmico
El reactor Natrium destaca por su tecnología diferente a la de los reactores de agua ligera tradicionales. Utiliza sodio líquido como refrigerante y un sistema de almacenamiento térmico con sales fundidas capaz de acumular hasta un gigavatio-hora de energía. Esto permite que la planta funcione como una gran batería, regulando la oferta eléctrica en momentos de alta demanda.
El diseño, desarrollado junto con GE Hitachi Nuclear Energy, ofrece una potencia base de 345 megavatios eléctricos (MWe), ampliable hasta 500 MWe durante varias horas. Su eficiencia y estabilidad lo convierten en una pieza clave para integrar las energías renovables intermitentes, como la solar y la eólica, dentro de la red nacional.
Según TerraPower, esta flexibilidad operativa es uno de los mayores avances de la nueva generación nuclear. Permite mantener la estabilidad del sistema sin recurrir a combustibles fósiles, reduciendo emisiones y mejorando la rentabilidad energética.
Impulso a la independencia energética y la innovación estadounidense
El proyecto cuenta con financiación conjunta del Departamento de Energía de EE. UU. y capital privado. El gobierno federal ha aportado cerca de 2.000 millones de dólares en apoyo a la iniciativa, que busca reactivar la industria nuclear con diseños más pequeños, seguros y económicos.
En paralelo, TerraPower avanza en acuerdos internacionales para asegurar el suministro de combustible HALEU (uranio de bajo enriquecimiento), necesario para los reactores avanzados. Parte de este material será producido mediante una planta de enriquecimiento por láser en Sudáfrica, lo que refuerza la autonomía de abastecimiento.
Si se cumple el calendario previsto, la construcción principal de la planta comenzará en 2026 y su operación comercial se iniciará hacia 2030. Con ello, Estados Unidos volvería a la vanguardia de la energía nuclear, combinando innovación tecnológica, seguridad ambiental y transición energética limpia.
Fuente: Infobae