El Ministerio de Finanzas de China anunció nuevas restricciones a la compra de dispositivos médicos europeos, como respuesta directa a las medidas impuestas por la Unión Europea. Las nuevas regulaciones prohíben que las instituciones gubernamentales chinas adquieran dispositivos médicos de la UE cuando el valor del contrato supere los 45 millones de yuanes, aproximadamente 6,3 millones de dólares. La medida también se extiende a productos de otros países si contienen más del 50 % de componentes fabricados en Europa.
Esta decisión llega después de que la UE implementara restricciones a las empresas chinas, excluyéndolas de licitaciones públicas europeas de dispositivos médicos por valor igual o superior a 60 mil millones de euros anuales. Bruselas argumentó que las compañías europeas enfrentan obstáculos significativos para acceder al mercado chino, mientras que sus competidores chinos gozan de mejores condiciones en Europa.
El conflicto comercial entre China y la Unión Europea se ha intensificado en los últimos meses, con medidas recíprocas en sectores estratégicos. Además de los dispositivos médicos, la UE ha impuesto aranceles a los vehículos eléctricos chinos y China ha respondido con gravámenes al brandy europeo, en particular el coñac francés. Las restricciones al comercio tecnológico reflejan una tendencia global hacia políticas más proteccionistas y competitivas.
El Ministerio de Comercio de China justificó la decisión señalando que la UE persiste en crear barreras proteccionistas, a pesar de los intentos chinos por mantener relaciones comerciales abiertas y equilibradas. En su comunicado, el gobierno chino afirmó no tener otra alternativa que adoptar medidas recíprocas, subrayando el carácter defensivo de la respuesta.
Por su parte, la Unión Europea sostiene que la aplicación del Instrumento de Contratación Pública Internacional es fundamental para garantizar la igualdad de condiciones en los mercados globales. Esta herramienta legal, vigente desde 2022, permite a la UE restringir el acceso a contratos públicos a empresas de países que no ofrezcan reciprocidad a los proveedores europeos.
Las nuevas restricciones chinas entraron en vigor de inmediato y afectan principalmente a empresas europeas que suministran tecnología médica avanzada, un sector clave para la economía del bloque. Sin embargo, el Ministerio de Comercio aclaró que los productos de empresas europeas fabricados en China no están afectados, lo que busca limitar el impacto directo sobre socios ya establecidos en el país.
A medida que crecen las tensiones comerciales, tanto Pekín como Bruselas insisten en su disposición al diálogo. Se prevé que la disputa por el acceso a los mercados y la regulación de sectores estratégicos sea uno de los temas centrales en la próxima cumbre de líderes de ambas regiones, programada para finales de julio en China.
Fuente: Reuters