La biodiversidad marina es el resultado de millones de años de historia geológica y biológica. Un nuevo estudio internacional ha revelado que los corales blandos zooxantelados del Indo-Pacífico no solo representan una parte esencial de los ecosistemas actuales, sino que también conservan en su ADN y en su distribución las huellas de antiguos mares desaparecidos.
El equipo de investigación, liderado por la Universidad de Harvey Mudd y colaboradores de diversos países, analizó más de 4.400 muestras de corales blandos de diferentes regiones, utilizando códigos de barras genéticos para trazar la riqueza y los patrones biogeográficos de estas especies. Los resultados muestran dos grandes centros de diversidad: uno en el archipiélago indoaustraliano y otro, igualmente importante, en el océano Índico occidental.
El estudio identificó que los patrones actuales de riqueza y endemicidad de los corales blandos están estrechamente vinculados a la historia de antiguos mares que ya no existen, como el Tetis. En regiones periféricas como el mar Rojo y Hawái, la proporción de especies endémicas es particularmente alta, reflejando eventos de aislamiento y dispersión que ocurrieron hace millones de años.
La investigación también evidencia que la capacidad de dispersión larvaria de cada grupo de coral blando ha sido crucial para definir su área de distribución. Las especies con larvas de escasa movilidad presentan altos índices de endemismo en zonas alejadas, mientras que las de mayor dispersión han colonizado regiones extensas del Indo-Pacífico.
Estos hallazgos subrayan la importancia de los corales blandos en la arquitectura y funcionalidad de los arrecifes, más allá de los tradicionalmente estudiados corales duros. A medida que el cambio climático y las actividades humanas alteran los océanos, documentar y entender la distribución histórica y actual de la biodiversidad resulta esencial para diseñar estrategias de conservación eficaces.
El trabajo advierte sobre la urgencia de ampliar los muestreos en regiones poco exploradas y de emplear métodos genéticos avanzados para desentrañar la verdadera riqueza y los patrones evolutivos de los corales blandos. Muchas especies probablemente aún no han sido descritas debido a la limitada cobertura de las investigaciones previas.
Comprender cómo las comunidades de corales blandos se estructuraron por antiguos eventos geológicos permite predecir cómo responderán ante los cambios ambientales actuales. Además, la dispersión larvaria y la conectividad entre poblaciones son factores clave para la resiliencia de estos ecosistemas frente a perturbaciones.
Este estudio marca un avance significativo en la comprensión de la historia natural de los corales blandos y refuerza la idea de que proteger su diversidad es preservar un legado evolutivo que conecta el pasado de la Tierra con el futuro de los océanos.
Fuente: Scientific Reports