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Un diminuto gusano parásito usa electricidad estática para cazar insectos voladores

Un estudio revela el mecanismo físico que permite a ciertos nematodos saltar y adherirse a sus presas con precisión milimétrica

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Nematodo adherido a la pata de una mosca de la fruta tras un salto experimental
Un nematodo se adhiere a la pata trasera de una mosca de la fruta tras un salto dentro de una cámara de laboratorio. Crédito: Víctor Ortega-Jiménez.

Un gusano tan pequeño como la punta de una aguja ha sorprendido a los científicos al revelar una estrategia de caza que parece sacada de la ciencia ficción. Investigadores de la Universidad de Emory y la Universidad de California, Berkeley descubrieron que el nematodo Steinernema carpocapsae usa la electricidad estática para lanzarse por el aire y adherirse a insectos voladores, un mecanismo nunca antes documentado en la naturaleza.

El hallazgo, publicado en la revista PNAS, describe cómo este diminuto gusano puede saltar hasta 25 veces su longitud corporal y conectar con una presa en movimiento gracias a una atracción electrostática. Cuando un insecto vuela, sus alas generan una carga eléctrica de varios cientos de voltios, suficiente para atraer al gusano que, al percibir el campo, se impulsa y se adhiere al cuerpo del huésped.

“Hemos identificado el mecanismo electrostático que permite a este gusano alcanzar su objetivo, y es esencial para su supervivencia”, explicó Justin Burton, profesor de física en Emory y coautor del estudio. El equipo observó que un mayor voltaje, combinado con una ligera corriente de aire, aumenta de forma significativa las probabilidades de que el gusano logre su objetivo.

Los experimentos se realizaron con cámaras de alta velocidad capaces de capturar hasta 10.000 fotogramas por segundo, registrando saltos que ocurren en fracciones de segundo. Los investigadores observaron que el gusano, al lanzarse, gira sobre sí mismo hasta mil veces por segundo, aumentando sus posibilidades de adherirse a la superficie cargada del insecto.

Una vez que el nematodo alcanza a su presa, penetra por una abertura natural —como la boca o las articulaciones— y libera bacterias simbióticas que matan al insecto en menos de 48 horas. El gusano y sus descendientes se alimentan entonces del huésped y de las bacterias, completando un ciclo biológico que lo convierte en un eficaz controlador natural de plagas.

Los físicos identificaron la inducción electrostática como la fuerza responsable del salto. En los modelos computacionales, una carga de tan solo 100 voltios ofrecía una probabilidad de éxito inferior al 10 %, mientras que cargas cercanas a 800 voltios elevaban las posibilidades de impacto al 80 %. Sin ese impulso eléctrico, los investigadores concluyeron que el salto del gusano sería inútil desde el punto de vista evolutivo.

Este descubrimiento abre una nueva línea de estudio dentro de la llamada ecología electrostática, un campo emergente que analiza cómo los organismos pequeños interactúan con los campos eléctricos naturales. En la última década, los científicos también han demostrado que las telarañas, las abejas y los ácaros de flores utilizan mecanismos similares para atrapar presas o desplazarse por el aire.

“Vivimos en un mundo eléctrico, pero la electrostática de los organismos diminutos sigue siendo un enigma”, afirmó el coautor Víctor Ortega-Jiménez. “Este estudio muestra que incluso en la escala más pequeña, la naturaleza aprovecha las leyes de la física para crear estrategias de supervivencia sorprendentes”.

Preguntas frecuentes

¿Qué descubrieron los científicos sobre el gusano Steinernema carpocapsae?

Que utiliza electricidad estática para impulsarse y adherirse a insectos voladores, una estrategia de caza nunca antes observada en la naturaleza.

¿Cómo logra el gusano alcanzar a sus presas en movimiento?

Detecta el campo eléctrico generado por las alas del insecto y se lanza hasta 25 veces su longitud corporal, adhiriéndose gracias a la atracción electrostática.

¿Por qué este hallazgo es importante para la ciencia?

Revela un nuevo mecanismo de interacción entre organismos y campos eléctricos, dando origen al campo emergente de la ecología electrostática.

¿Qué utilidad podría tener este descubrimiento?

Podría inspirar nuevos métodos de control biológico de plagas y mejorar la comprensión de cómo los seres vivos aprovechan la física natural para sobrevivir.

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