Durante casi un cuarto de siglo, los científicos sospecharon que algunos murciélagos eran capaces de cazar aves, pero nunca habían podido probarlo. La idea parecía improbable, un mamífero alado persiguiendo pájaros a cientos de metros de altura, en la oscuridad total. Sin embargo, un equipo internacional acaba de confirmar que ese fenómeno no solo ocurre, sino que es más común de lo que se pensaba.
El estudio, publicado en la revista Science, fue liderado por investigadores de la Universidad de Aarhus y del Instituto Leibniz de Berlín. Su protagonista es el nóctulo mayor (Nyctalus lasiopterus), el murciélago más grande de Europa, una especie tan poderosa que puede atrapar y devorar pájaros pequeños mientras sigue volando.
Cada primavera y otoño, miles de millones de aves cruzan el continente europeo en plena noche para migrar. Hasta ahora se pensaba que en esas horas estaban a salvo de los depredadores, pero este descubrimiento revela que no es así, los murciélagos acechan desde el cielo, invisibles y silenciosos.
Para registrar su comportamiento, los investigadores equiparon a varios ejemplares con diminutas “mochilas” de seguimiento. Estos dispositivos midieron su altitud, velocidad y llamadas ultrasónicas, permitiendo reconstruir con precisión sus maniobras de caza.
Cómo el murciélago caza en el aire
Los datos muestran que el nóctulo mayor puede elevarse más de un kilómetro sobre el suelo, donde intercepta a las aves migratorias. A diferencia de los insectos, las aves no detectan las señales de ecolocalización del murciélago y solo perciben el peligro cuando ya es demasiado tarde.
Una vez que localiza a su presa, el murciélago acelera bruscamente y se lanza en picada. Durante el ataque, emite una ráfaga de ultrasonidos cortos que marcan el momento exacto del contacto. Algunas de esas persecuciones duraron más de dos minutos, con maniobras comparables a las de un avión de combate.
En una grabación registrada por los sensores, se escuchó el canto de alarma de un petirrojo seguido por 23 minutos continuos de sonidos de masticación. Los investigadores concluyeron que el murciélago se comió al ave mientras seguía en vuelo, sosteniéndola con las patas y las membranas de sus alas.
Antes de comerlas, los murciélagos arrancan las alas de las aves para reducir el peso y poder seguir volando. Es una técnica brutal pero eficaz que nunca antes se había documentado en mamíferos voladores.
“Estos animales cazan, matan y comen sin posarse ni un segundo”, explicó la bióloga Laura Stidsholt, autora principal del estudio. “Es una hazaña comparable a que un humano atrapara un animal de 35 kilos mientras corre”.
Implicaciones ecológicas y conservación
El descubrimiento también reivindica al investigador español Carlos Ibáñez, de la Estación Biológica de Doñana, quien hace más de dos décadas halló plumas de aves en excrementos de murciélagos y fue el primero en sospechar que los cazaban en vuelo. La comunidad científica fue escéptica hasta ahora.
Gracias a los bioregistradores de la Universidad de Aarhus, por fin se confirmó su hipótesis. Los dispositivos registraron cada detalle del comportamiento depredador y proporcionaron la primera evidencia directa de murciélagos cazando aves migratorias a gran altura.
El nóctulo mayor es una especie rara y vulnerable en Europa, amenazada por la pérdida de bosques y refugios naturales. Entender su comportamiento resulta clave para diseñar estrategias de conservación y equilibrar la relación entre depredadores y presas.