El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con imponer sanciones comerciales a España por no adherirse al nuevo objetivo de gasto militar del 5% del PIB fijado por la OTAN. Durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, el mandatario calificó la decisión española de “irrespetuosa” con la alianza y aseguró que evalúa la posibilidad de aplicar aranceles punitivos.
“Estoy muy descontento con España. Es el único país que no aumentó su cifra al 5%, así que no estoy contento con ellos”, declaró Trump a los periodistas. Añadió que consideraba “darles un castigo comercial” y que “tiene la autoridad para hacerlo”.
El presidente republicano ha insistido en múltiples ocasiones en que los miembros europeos deben “pagar lo que les corresponde” en materia de defensa. Su gobierno ha presionado especialmente a los países con menor gasto militar y ha sugerido que la OTAN debería reconsiderar la posición de quienes no cumplen con los compromisos acordados.
Las declaraciones se producen tras la última reunión entre Trump y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, en la que el mandatario estadounidense volvió a plantear la posibilidad de expulsar a España de la alianza por no cumplir el objetivo del 5%. España fue el único miembro que se negó a suscribir el acuerdo, argumentando que su economía no puede asumir un incremento tan abrupto del gasto militar.
Desde Madrid, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, respondió que “no hay duda del compromiso de España con la seguridad transatlántica” y recordó que el país mantiene más de 3.000 soldados desplegados en misiones de la OTAN. “Contribuimos con tropas, tecnología y cooperación, no solo con cifras”, afirmó durante una visita oficial a China.
El gobierno español, liderado por Pedro Sánchez, defendió su decisión de mantener el gasto en defensa en torno al 2,1% del PIB, calificándolo de “suficiente y realista”. Fuentes de Moncloa sostienen que España compensa su menor presupuesto con una “presencia militar efectiva” en misiones internacionales.
Trump, sin embargo, ha endurecido su discurso sobre el reparto de costes dentro de la alianza desde su regreso a la presidencia. Según analistas, su retórica busca presionar a Europa en el marco de las renegociaciones comerciales y fortalecer la imagen de Estados Unidos como “pilar único” de la defensa occidental.
El enfrentamiento entre Washington y Madrid abre un nuevo frente en las relaciones transatlánticas, ya tensas por las disputas comerciales y energéticas. Si se concretaran los aranceles, sería la primera vez que Estados Unidos sanciona a un aliado de la OTAN por motivos de gasto militar, lo que podría sentar un precedente en la política de seguridad global.