Hace unos 400.000 años, en lo que hoy es el centro de Italia, los primeros humanos desarrollaron una estrategia sorprendente para sobrevivir, cazaban elefantes y aprovechaban sus huesos para fabricar herramientas. Así lo demuestra un estudio publicado en la revista PLOS One por investigadores de la Universidad La Sapienza de Roma.
El hallazgo procede del yacimiento de Casal Lumbroso, al noroeste de Roma, donde se encontraron más de 300 restos óseos de un solo elefante de colmillos rectos (Palaeoloxodon) y unas 500 herramientas de piedra. Los análisis de cenizas indican que el sitio data de hace 404.000 años, durante un periodo cálido del Pleistoceno medio.
Los huesos presentan fracturas recientes causadas por golpes intencionados y marcas de impacto asociadas al uso de fuerza para quebrar las piezas. La ausencia de cortes visibles sugiere que los homínidos empleaban instrumentos pequeños, inferiores a tres centímetros, para separar carne y tejidos blandos.
Los investigadores también descubrieron que algunos huesos de elefante fueron tallados y reutilizados como herramientas de mayor tamaño, lo que evidencia una planificación avanzada y un conocimiento profundo de los materiales disponibles.
Este patrón coincide con otros yacimientos del centro de Italia que muestran restos similares, lo que apunta a una práctica común entre los antiguos pobladores de la región durante los periodos templados del Pleistoceno.
“Nuestro estudio muestra cómo, hace 400.000 años, en la zona de Roma, los grupos humanos fueron capaces de explotar un recurso extraordinario como el elefante, no solo para alimentarse, sino también transformando sus huesos en herramientas”, explicó el investigador Beniamino Mecozzi, autor principal del trabajo.
Los hallazgos revelan un momento clave de la evolución humana en Europa, un equilibrio entre ingenio, adaptación y aprovechamiento total de los recursos naturales disponibles en un entorno cambiante.
Reconstruir esos episodios es revivir un mundo donde los primeros humanos, los animales y la naturaleza convivían en un mismo escenario, marcado por la necesidad y la creatividad.