La Corriente del Golfo es una de las arterias principales del océano Atlántico. Transporta agua cálida desde los trópicos hacia Europa, liberando calor a la atmósfera y garantizando temperaturas más suaves de lo que correspondería a su latitud.
Un estudio reciente del University College de Londres advierte que este sistema se encuentra en un proceso de debilitamiento. Si llegara a colapsar, las temperaturas medias en Europa podrían caer hasta 15 °C en cuestión de décadas, transformando radicalmente su clima.
Los investigadores explican que el cambio climático altera los vientos del Atlántico Norte y acelera el deshielo de Groenlandia. Esa inyección de agua dulce disminuye la salinidad y densidad del océano, obstaculizando el hundimiento de las aguas frías que alimentan la corriente.
Durante la última Edad de Hielo, la Corriente del Golfo era más intensa gracias a vientos más fuertes. Esa dinámica permitió que Europa mantuviera temperaturas menos extremas, aun cuando el planeta estaba cubierto por glaciares. Hoy ocurre lo contrario: los vientos se debilitan y la corriente pierde fuerza.
Qué es la Corriente del Golfo y por qué su debilitamiento amenaza el clima global
El profesor David Thornally, coautor del informe, destacó que el océano mueve cantidades de calor equivalentes a la energía de millones de centrales eléctricas. Alterar esta circulación significa redistribuir ese calor de manera desigual en todo el planeta.
Entre las consecuencias más inmediatas estaría un enfriamiento dramático de Europa, que afectaría la agricultura, la infraestructura y la habitabilidad de vastas regiones. Sectores como Escandinavia y el norte de Alemania podrían experimentar inviernos comparables a los de Canadá.
El debilitamiento de la corriente también podría elevar el nivel del mar en la costa este de Estados Unidos y modificar patrones climáticos a escala global. Lluvias torrenciales, sequías prolongadas y olas de calor serían más frecuentes e intensas.
Aunque los modelos no pueden predecir con exactitud el ritmo del cambio, la tendencia apunta a un deterioro progresivo. Para los científicos, la clave está en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el deshielo acelerado de Groenlandia.
El informe concluye que proteger la Corriente del Golfo es esencial para la estabilidad del clima europeo y global. Su colapso no solo enfriaría dramáticamente a Europa, sino que desencadenaría una cascada de efectos climáticos imposibles de contener.