Un estudio de la ETH de Zúrich ha descubierto que las grandes empresas de petróleo, gas y cemento están detrás del aumento de olas de calor en todo el mundo, que han golpeado con fuerza desde el año 2000, causando estragos en la salud y la economía.
Publicado en Nature, el estudio analizó 213 olas de calor en los siete continentes entre 2000 y 2023. Desde Europa hasta Asia, estas temperaturas extremas han dejado muertes, cosechas arruinadas y pedidos de ayuda internacional.
Liderado por la profesora Sonia Seneviratne, el equipo encontró que el cambio climático, causado por actividades humanas, ha hecho que estas olas de calor sean hasta 200 veces más probables en la última década, comparado con el período 1850-1900.
El estudio apunta a 180 grandes productores de combustibles fósiles y cemento, responsables del 60 % de las emisiones de CO2 desde 1850. Sus actividades han calentado el planeta, haciendo el calor extremo más frecuente y severo.
Gigantes como Saudi Aramco, Gazprom y ExxonMobil, junto con productores de carbón de China y la ex Unión Soviética, encabezan la lista. Pero incluso las empresas más pequeñas del grupo contribuyen al problema.
Por ejemplo, una compañía rusa menos conocida, Elgaugol, ha generado suficiente CO2 para provocar 16 olas de calor. Las 14 empresas más grandes, juntas, han causado más de 50 eventos de calor extremo que no habrían ocurrido sin el cambio climático.
Los investigadores usaron modelos para calcular cómo las emisiones de estas empresas han subido las temperaturas globales. Sin sus emisiones, muchas olas de calor que han quemado bosques y afectado vidas habrían sido mucho menos probables.
El estudio revela que estas empresas sabían desde los años 80 que sus actividades calentaban el planeta, pero siguieron adelante, priorizando ganancias. Esto abre el debate sobre la responsabilidad legal y económica de estas empresas en los desastres climáticos.
Las olas de calor están afectando más que el verano. Están dañando cultivos, enfermando a personas y golpeando economías en todo el mundo. Los científicos piden que las empresas asuman su responsabilidad por estos desastres.
Este descubrimiento es un llamado a actuar. Los investigadores planean estudiar otros desastres, como sequías o lluvias fuertes, para seguir señalando a los responsables y empujar por cambios que protejan el planeta.
Fuente: ETH Zurich