Europa ha destinado 9 millones de euros al proyecto MiningImpact3 para investigar los riesgos de la minería en aguas profundas. Coordinado por el Centro GEOMAR Helmholtz en Kiel, Alemania, el estudio, lanzado en julio de 2025 en Kingston, Jamaica, busca proteger los frágiles ecosistemas de las profundidades marinas, según un anuncio en la 30.ª sesión de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA).
Las profundidades oceánicas, más desconocidas que la Luna, son un tesoro de biodiversidad y materias primas. Sin embargo, la minería en estos fondos plantea serios riesgos ambientales.
Con 5,7 millones de euros de fondos nacionales, MiningImpact3 analiza la variabilidad de los ecosistemas marinos y la conectividad genética de especies a lo largo de miles de kilómetros. “Necesitamos evidencia científica para crear regulaciones sólidas”, afirmó el Dr. Matthias Haeckel, coordinador del proyecto.
El proyecto incluye expediciones con el buque alemán SONNE a la Zona Clarion-Clipperton en el Pacífico, cinco años después de una prueba minera a escala industrial.
Otras expediciones con buques holandeses y polacos explorarán depósitos de sulfuros en la dorsal mesoceánica ártica. Estas misiones evaluarán cómo las sustancias tóxicas liberadas por la minería afectan la fauna del fondo marino y la columna de agua.
MiningImpact3 también desarrolla tecnologías como gemelos digitales para monitorear actividades mineras y establecer indicadores de la salud de los ecosistemas.
Un informe clave del proyecto, el Informe Ecotox, propone umbrales ambientales basados en sectores como el petróleo y la pesca de arrastre. Estos umbrales actuarán como un “semáforo” para alertar sobre daños graves y guiar regulaciones, explicó Haeckel.
La reunión inicial del proyecto, del 9 al 12 de septiembre de 2025 en Gante, Bélgica, reunió a científicos, industriales y autoridades para planificar investigaciones y discutir la gobernanza de los océanos.
Con este esfuerzo, MiningImpact3 busca equilibrar la explotación de recursos con la conservación de las profundidades marinas. Los resultados podrían definir el futuro de la minería submarina, asegurando que no destruya uno de los últimos ecosistemas vírgenes del planeta.
Fuente: Geomar