El Golfo de México enfrenta una amenaza creciente por la contaminación con microplásticos, partículas diminutas que afectan directamente a los ecosistemas marinos y a la seguridad alimentaria. Una investigación internacional confirma que los ríos son la principal vía de entrada de estos contaminantes.
El estudio, liderado por la científica Annalisa Bracco del CMCC y publicado en npj Ocean Sustainability, utilizó modelos numéricos avanzados para rastrear el movimiento de plásticos durante tres años. Los resultados revelan acumulaciones preocupantes en hábitats críticos del norte del golfo.
Los investigadores analizaron distintos tamaños y tipos de plásticos en periodos de un mes, concluyendo que la mayor parte de la contaminación proviene de la descarga de los grandes ríos, incluido el Misisipi, y no de las plantas de tratamiento de aguas residuales como se creía.
Los plásticos más pesados tienden a depositarse en el fondo marino, mientras que las partículas flotantes resisten al oleaje y permanecen en la superficie. El modelo detectó una concentración significativa al oeste del delta del Misisipi, zona clave para tortugas, peces y delfines.
El mapeo del estudio mostró la superposición entre focos de contaminación y la distribución de especies marinas. Este hallazgo preocupa a los expertos, ya que la ingesta de microplásticos por especies comerciales como el pargo rojo puede llegar hasta los consumidores humanos.
Bracco subrayó que este vínculo directo entre contaminación y seguridad alimentaria puede ayudar a generar mayor conciencia pública y política. “Estamos ingiriendo parte de estos plásticos a través de los productos del mar”, advirtió la investigadora.
Los efectos de la contaminación plástica no se limitan a la fauna. El oleaje y las corrientes pueden transportar los microplásticos a comunidades costeras, con el riesgo de obstrucciones en canales, impactos en la pesca artesanal y posibles daños en infraestructuras costeras.
El estudio destaca además que jóvenes investigadores y estudiantes participaron en la recopilación de datos sobre especies marinas, demostrando la importancia de involucrar a nuevas generaciones en la lucha contra la crisis ambiental.
La metodología desarrollada en este trabajo crea un marco aplicable a otras regiones costeras del mundo que enfrentan desafíos similares. El CMCC planea ampliar este enfoque a otros mares para identificar y mitigar la contaminación con mayor precisión.
La investigación refuerza la necesidad de estrategias locales y globales que reduzcan la entrada de plásticos en los ríos, promoviendo políticas de gestión de residuos más estrictas y fomentando la reducción del uso de plásticos de un solo uso.
Los autores concluyen que hacer visible cómo la contaminación afecta a peces, tortugas y delfines es una forma más eficaz de transmitir la urgencia de este problema que mostrar solo mapas o cifras. La ciencia, remarcan, debe conectar con la vida cotidiana para impulsar el cambio.
Fuente: Nature