Qué ocurre con los satélites cuando dejan de funcionar
Imagina que se apaga para siempre un aparato que no puedes tocar, no puedes reiniciar y no puedes bajar a revisar. Sigue ahí arriba, moviéndose a miles de kilómetros por hora, pero ya no “responde”. La escena tiene algo inquietante porque rompe una idea cómoda: que lo que deja de servir desaparece. En el espacio, muchas cosas no desaparecen; se quedan dando vueltas.