Un equipo internacional de científicos descubrió que las personas pueden llegar a percibir a un robot colaborador como parte de su propio cuerpo. El hallazgo se produjo en un experimento donde los voluntarios trabajaron codo a codo con un humanoide para realizar una tarea sencilla, lo que reveló un sorprendente nivel de integración cognitiva.
La investigación fue llevada a cabo por el Istituto Italiano di Tecnologia (IIT) de Génova y la Universidad Brown de Providence, en Estados Unidos. El estudio, publicado en la revista iScience, exploró cómo los mecanismos inconscientes que moldean las interacciones entre humanos también se activan en el contacto con robots.
El experimento utilizó a iCub, un robot humanoide de tamaño infantil desarrollado en el IIT. Los participantes compartieron con él la tarea de cortar una pastilla de jabón utilizando un alambre de acero, tirando alternativamente cada uno de los extremos. Esta colaboración sencilla sirvió para medir hasta qué punto el cerebro humano puede aceptar a un robot como aliado físico.
Tras la actividad, los voluntarios fueron sometidos a la prueba de Posner, un test de atención visual. Los resultados mostraron que los participantes reaccionaban más rápido cuando las imágenes aparecían junto a la mano del robot, un patrón típico del “efecto de la mano cercana”, lo que demuestra que la percibieron como si fuera suya.
Los científicos comprobaron que el efecto se intensificaba cuando los movimientos del robot eran fluidos y estaban bien sincronizados con los de la persona. La proximidad física también fue clave, cuanto más cerca estaba la mano robótica, mayor era el grado de integración en el esquema corporal de los participantes.
Además de las pruebas de reacción, los investigadores recogieron cuestionarios que revelaron otro aspecto relevante, cuanto más competente y “agradable” percibían los voluntarios al robot, mayor era el efecto cognitivo. Atribuir rasgos humanos o emocionales a iCub reforzaba aún más el vínculo.
El estudio demuestra que la empatía y la coordinación juegan un papel esencial en la aceptación de robots en entornos colaborativos. Según los autores, esta integración inconsciente podría facilitar la interacción en ámbitos donde la cooperación entre humanos y máquinas será fundamental.
Los investigadores subrayan que comprender estos mecanismos es crucial para el diseño de robots de próxima generación, especialmente en áreas como la rehabilitación motora, las tecnologías de asistencia y la realidad virtual. El reto será crear máquinas capaces de adaptarse a los estímulos humanos de manera intuitiva y segura.
Fuente: iScience