En las remotas colinas Allan, al este de la Antártida, un equipo de científicos estadounidenses ha encontrado algo extraordinario, fragmentos de hielo con aire atrapado de hace seis millones de años. Se trata del hielo más antiguo identificado hasta ahora en la Tierra, una muestra que abre una nueva ventana a los climas cálidos del pasado.
El hallazgo fue realizado por el Centro para la Exploración del Hielo Más Antiguo (COLDEX), liderado por la Universidad Estatal de Oregón. Su objetivo es recuperar los registros más lejanos de la atmósfera terrestre, y este hallazgo, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias, supera todas las expectativas previas.
Los investigadores lograron extraer el hielo a pocos metros de la superficie, algo inusual en un entorno tan extremo. Las condiciones de viento y frío intenso habrían preservado estas capas antiguas casi intactas, mientras el movimiento del hielo quedó prácticamente detenido durante millones de años.
Las burbujas atrapadas en el hielo contienen diminutas fracciones del aire que se respiraba en aquella Tierra más templada.
Una cápsula de aire que revela los secretos del clima antiguo
El equipo midió la edad del hielo mediante isótopos de argón, una técnica que permite datar directamente el aire conservado en su interior. Este método evitó tener que estimar la antigüedad a partir de sedimentos o capas geológicas cercanas, lo que da al estudio una precisión inédita.
Las mediciones muestran que, durante ese periodo, las temperaturas en la Antártida eran unos 12 °C más altas que las actuales y el nivel del mar estaba varios metros por encima del actual. Es la primera evidencia directa del enfriamiento progresivo que transformó un mundo verde y húmedo en la actual era de hielo.
Los científicos planean seguir perforando en la zona para encontrar muestras aún más antiguas. Cada fragmento de hielo representa una “instantánea” de la atmósfera del pasado y permite comparar la evolución natural del clima con el calentamiento actual provocado por la actividad humana.
“Estos núcleos de hielo son máquinas del tiempo que nos ayudan a entender no solo cómo cambió el clima, sino también cómo podría evolucionar en el futuro”, afirmó Sarah Shackleton, de la Institución Oceanográfica Woods Hole y coautora del estudio.
Para los investigadores de COLDEX, este descubrimiento no solo es un avance científico, también es una advertencia. La última vez que la Tierra tuvo concentraciones de gases de efecto invernadero comparables a las actuales, el hielo antártico se estaba derritiendo y el planeta era mucho más cálido.