Un nuevo estudio publicado en Nature Communications advierte que cientos de millones de personas podrían enfrentar una escasez extrema de agua en las próximas décadas debido al calentamiento global. Los investigadores definen este escenario como sequías del Día Cero, cuando la demanda local de agua supera la oferta regional de precipitaciones, ríos y embalses.
Casos recientes como Ciudad del Cabo en 2018 o Chennai en 2019 ya estuvieron cerca de estas condiciones, mostrando la vulnerabilidad de los sistemas urbanos de abastecimiento de agua. El nuevo análisis confirma que estos eventos no son excepcionales, sino una tendencia que se intensificará en todo el mundo.
El trabajo fue realizado por el Centro IBS de Física del Clima de la Universidad Nacional de Pusan en Corea del Sur, utilizando simulaciones de última generación. Los modelos climáticos empleados incluyeron escenarios de emisiones SSP3-7.0 y SSP2-4.5, que evalúan cómo la combinación de sequías prolongadas, reducción de caudales y aumento del consumo agravan el riesgo hídrico.
Los resultados identifican puntos críticos en el Mediterráneo, el sur de África y partes de Norteamérica, donde el riesgo de Día Cero de Sequía es mayor. Según los autores, en un plazo de 15 años alrededor del 35% de las regiones vulnerables podría experimentar por primera vez este fenómeno.
El estudio estima que para finales de siglo cerca de 750 millones de personas estarán en riesgo de quedarse sin agua, incluyendo 470 millones en zonas urbanas y 290 millones en áreas rurales. La región mediterránea encabeza la lista de exposición urbana, mientras que África y Asia se perfilan como las más afectadas en el ámbito rural.
“Nuestro estudio demuestra que incluso si limitamos el calentamiento global a 1,5 °C, cientos de millones de personas sufrirán sequías extremas sin precedentes”, señaló la autora principal, la investigadora Ravinandrasana. Su advertencia subraya la urgencia de aplicar medidas de adaptación.
El profesor Christian Franzke, coautor del trabajo, agregó que hasta el 14% de los principales reservorios del mundo podrían secarse durante los primeros episodios de Día Cero. Esto tendría consecuencias directas en la seguridad alimentaria y en los medios de vida de las comunidades más vulnerables.
Los científicos concluyen que la gestión sostenible del agua ya no es una opción, sino una necesidad inmediata. Sin inversiones en infraestructura, nuevas políticas de conservación y cooperación internacional, cientos de millones de personas enfrentarán una crisis hídrica irreversible en las próximas décadas.