La crisis política que atraviesa Francia está afectando directamente al sector de la energía eólica marina, uno de los pilares de la transición energética europea. El bloqueo parlamentario y la falta de consenso sobre el nuevo plan energético nacional han paralizado licitaciones clave y generado preocupación entre los inversores.
Con seis primeros ministros en apenas dos años, el gobierno de Emmanuel Macron no ha conseguido aprobar el proyecto de ley energética conocido como PPE3, que debía definir las necesidades energéticas del país a partir de 2026. La demora mantiene en suspenso la expansión de la energía eólica marina, que debía cuadruplicar su capacidad en la próxima década.
Francia cuenta actualmente con alrededor de 3 gigavatios de capacidad instalada o en desarrollo, muy por detrás de los 16 GW en operación de Reino Unido. El objetivo oficial es alcanzar al menos 12 GW adicionales, pero los concursos públicos previstos llevan más de un año de retraso.
Una licitación reciente para un parque eólico de 1 GW frente a la costa atlántica no recibió ninguna oferta, reflejando la desconfianza de las empresas ante la falta de garantías del Estado. Según el lobby europeo WindEurope, la incertidumbre política y económica ha vuelto menos atractivo el mercado francés.
Empresas y empleos en pausa por falta de claridad
El frenazo en las licitaciones ya tiene consecuencias visibles. Varias compañías de energías renovables han congelado contrataciones y algunas han comenzado a reducir personal. “La parálisis administrativa está creando un efecto dominó sobre toda la cadena de valor”, explicó Jules Nyssen, presidente del Sindicato de Energías Renovables de Francia.
La alemana RWE, que había ganado una licitación junto a TotalEnergies, anunció su intención de retirarse del proyecto por la pérdida de rentabilidad. Mientras tanto, otros actores como Siemens Energy y GE Vernova mantienen silencio sobre sus planes futuros en el país.
El Ministerio de Economía, responsable de las políticas energéticas, no ha ofrecido declaraciones sobre cuándo se retomarán las licitaciones pendientes. Las empresas temen que el calendario electoral y la falta de mayoría en el Parlamento sigan retrasando las decisiones durante todo 2026.
Con la transición energética europea en marcha, la parálisis francesa podría debilitar la posición del país en el mercado renovable. Expertos advierten que, si no se restablece la estabilidad política pronto, Francia corre el riesgo de perder inversiones estratégicas frente a competidores como Alemania, Reino Unido y España.