La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) publicó su primer informe sobre la aplicación del reglamento ReFuelEU Aviation, que marca el inicio de la transición hacia un sector aéreo más limpio. Sin embargo, los resultados muestran que la producción de combustibles sostenibles de aviación (SAF) sigue siendo insuficiente para cumplir los objetivos fijados para 2030.
Según el informe, en 2024 los proveedores de combustible reportaron que solo el 0,6% del total suministrado en los aeropuertos de la Unión Europea fue SAF, equivalente a 193 kilotoneladas. Esta cifra permitió evitar la emisión de unas 714 kilotoneladas de dióxido de carbono, una reducción aún modesta frente al volumen total de vuelos europeos.
Para 2025, el reglamento establece una cuota mínima del 2%, que deberá aumentar gradualmente hasta el 6% en 2030. Aunque la EASA considera que Europa “va en la dirección correcta”, reconoce que la capacidad de producción actual no es suficiente para cumplir las metas sin una inversión acelerada en nuevas plantas.
El documento también advierte que los combustibles sintéticos clave para lograr una aviación neutra en carbono a largo plazo todavía no se producen a escala comercial en la Unión Europea, y que el mercado sigue concentrado en pocos países.
Europa avanza, pero los biocombustibles dominan y los sintéticos aún no despegan
En 2024, el 98% del SAF utilizado fue biocombustible, fabricado principalmente a partir de aceite de cocina usado y grasas animales de desecho. Los combustibles sintéticos, considerados la siguiente generación por su menor impacto ambiental, estuvieron ausentes de la mezcla, lo que evidencia el lento desarrollo de esta tecnología en el continente.
El informe también revela que el 69% de las materias primas empleadas para fabricar SAF provinieron de fuera de la Unión Europea, con China y Malasia como principales proveedores. Solo Finlandia aportó una fracción significativa dentro del bloque, representando el 10% del total.
La concentración del suministro también preocupa, cinco países Francia, Alemania, España, Suecia y los Países Bajos representaron el 99% del combustible sostenible distribuido en los aeropuertos europeos, lo que refleja una brecha geográfica en la adopción de estas tecnologías.
La EASA insta a los Estados miembros y a la industria a acelerar la inversión en combustibles alternativos y nuevas plantas de producción para evitar un cuello de botella en el cumplimiento de los objetivos climáticos de la aviación europea. La próxima evaluación, prevista para 2025, determinará si la meta del 2% se ha alcanzado o si el sector continúa rezagado.