La industria manufacturera europea acaba de dar un respiro tras más de tres años de caídas. Los últimos datos del índice PMI revelan que la zona euro logró en agosto un crecimiento del 50,7, superando el umbral que separa la contracción de la expansión. Un cambio de tendencia que, aunque tímido, genera expectativas en un sector castigado por la incertidumbre global.
El repunte estuvo sostenido sobre todo por la demanda interna. En países como Grecia y España el avance fue notable, mientras que Alemania, la mayor economía del bloque, aún registró retroceso, aunque más leve que en meses anteriores.
Europa se recupera entre dudas
La mejora europea no elimina los nubarrones. Las carteras de pedidos siguen reduciéndose y las empresas continúan enfrentando costes elevados. Sin embargo, el repunte ha sido suficiente para calmar las voces que anticipaban un nuevo estancamiento prolongado en la eurozona.
El economista jefe de Hamburg Commercial Bank, Cyrus de la Rubia, lo resumió como una recuperación “real pero frágil”. A su juicio, el incremento de los pedidos nacionales está compensando la pérdida de demanda externa, una señal de que el fortalecimiento del consumo interno puede ser la clave frente a los aranceles estadounidenses.
Asia, en terreno negativo
Mientras Europa intenta recuperar el pulso, Asia atraviesa dificultades. Japón, Corea del Sur y Taiwán registraron contracción de su actividad manufacturera en agosto. Los nuevos aranceles de Washington han golpeado con fuerza a estas economías exportadoras, que además sufren la competencia de productos chinos más baratos.
En Corea del Sur, el PMI encadenó su séptimo mes por debajo de los 50 puntos. Japón tampoco logró revertir la tendencia negativa pese a una leve mejora respecto al mes anterior. Analistas del Dai-ichi Life Research Institute alertan de un “doble golpe” para las economías asiáticas: tarifas más duras y un mercado inundado de bienes a bajo precio desde China.
China e India marcan la diferencia
Los datos de China arrojaron una sorpresa. El índice privado compilado por S&P Global mostró una expansión de 50,5 puntos, contradiciendo el informe oficial que indicaba contracción. Una discrepancia que refleja lo delicada que es la situación de la segunda economía mundial.
India, en cambio, sigue consolidándose como excepción regional. Su actividad manufacturera creció en agosto al mayor ritmo en 17 años, impulsada por la fuerte demanda interna. Sin embargo, la amenaza de nuevos aranceles del 50% por parte de Estados Unidos genera temores de que ese impulso pueda enfriarse en los próximos trimestres.
En conjunto, los datos muestran un mapa desigual: Europa respira, Asia lidia con la presión arancelaria y dos gigantes, China e India, avanzan en direcciones distintas. El comercio mundial, altamente interdependiente, se enfrenta así a un escenario incierto que pondrá a prueba la resistencia de las cadenas de suministro globales.