Aunque la inteligencia artificial se perfila como una de las fuerzas más transformadoras del siglo XXI, un nuevo estudio muestra que las advertencias sobre la pérdida de empleos no logran alterar la percepción pública. La mayoría de las personas sigue creyendo que su trabajo está a salvo, incluso cuando se les informa de que la automatización podría llegar en apenas unos años.
La investigación, realizada por los politólogos Anil Menon, de la Universidad de California - Merced, y Baobao Zhang, de la Universidad de Syracuse, analizó cómo reaccionan los ciudadanos a diferentes plazos sobre la llegada de una “IA transformadora”. Los resultados fueron publicados en la revista The Journal of Politics.
Los investigadores descubrieron que adelantar las fechas previstas de automatización apenas genera cambios de actitud. Quienes leyeron que la inteligencia artificial podría reemplazar empleos en 2026 mostraron solo un leve aumento de ansiedad, mientras que sus expectativas sobre el impacto real en el mercado laboral se mantuvieron prácticamente iguales.
Los participantes del estudio recibieron información sobre el avance de modelos de lenguaje y sistemas generativos, similares a ChatGPT o a los programas de texto a imagen. Aun así, su confianza en el futuro del trabajo no se modificó de manera significativa, ni tampoco su apoyo a medidas de protección como el ingreso básico universal o la formación laboral.
“Las creencias de los estadounidenses sobre los riesgos de la automatización son sorprendentemente persistentes”, concluyen los autores. Incluso cuando se presenta la posibilidad de una inteligencia artificial a nivel humano en un futuro cercano, la mayoría no ajusta sus expectativas ni exige nuevas políticas.
El estudio también mostró que los plazos más lejanos como la posibilidad de automatización hacia 2060 generaron mayor credibilidad entre los encuestados. Para muchos, los escenarios de cambio gradual parecen más realistas que los de una disrupción inmediata, lo que reduce la sensación de amenaza.
Los resultados se interpretan a la luz de la teoría del nivel de interpretación, que explica cómo la distancia temporal afecta la forma en que las personas perciben los riesgos. Cuanto más lejano parece un evento, más abstractamente se procesa y menos emociones negativas despierta.
Menon y Zhang advierten que esta aparente calma social puede complicar la preparación ante transformaciones profundas del mercado laboral. Si la población no percibe el riesgo como inminente, los gobiernos podrían tener dificultades para impulsar políticas preventivas o programas de adaptación laboral.
Los investigadores planean extender su trabajo a estudios longitudinales que sigan a los mismos individuos a lo largo del tiempo. Su objetivo es comprender por qué las percepciones sobre la inteligencia artificial y el empleo son tan resistentes al cambio, incluso en medio de una revolución tecnológica que avanza a gran velocidad.